miércoles, octubre 24, 2007

XXX II

-Tom, mi vida, mamita tiene que estar un momentito sola en el baño.
-¿Para qué?
-¡Para hacer CACA! A mamita le gusta estar sola cuando hace caca, ¿sabés?
-A mí no. A mí me gusta más que me hagan compañía cuando hago caca.
-Pero a mí me gusta estar sola.
-A mí también –intervino Soledad–. Porque yo ya soy grande. Tom es un bebé.
-Yo no soy ningún bebé –aulló Tom.
-Quiero ver cómo mamá se saca la bombacha. Quiero verte los pelitos de abajo –dijo Soledad.
-Yo también quiero ver la concha peluda de mamita –dijo Tom.
-Cuando yo sea grande voy a tener una concha peluda –dijo Soledad.
-¡Pero nunca de nunca vas a tener un pito! –dijo Tom.
-¡Y vos nunca de nunca vas a tener mis años! ¡Por más que cumplas y cumplas años nunca vas a tener mis años! –dijo Soledad.
-Quiero que se vayan –dijo mamá en voz muy baja, temblorosa, amenazadora.
-Y yo quiero verte las tetas –dijo Tom–. Al bebé lo dejas chupar y a mí no.

Fragmento de "Historia de una madre"
de Ana María Shua

Este cuento de Shua, que confieso no haber leído y que según dicen refiere las vivencias de una madre trabajadora, sola con tres hijos y agobiada por su situación, fue utilizado como material de trabajo por una maestra de 7º año en Paraná, Entre Ríos, y el padre de una nena [sic] de 13 años denunció que le estaban dando a su hija literatura pornográfica. Es llamativo que apenas una –y otra más a posteriori- de las páginas que hablan sobre el tema citen el fragmento en cuestión. ¿Para qué? Mejor dejar volar el morbo: business are business and news are news.

Me pregunto desde qué inmensurable distancia interpersonal estará criando este padre a su hija (se lo pregunta el padre de un pibe de 14 y de una piba que en esta semana cumple 11 y con la que nunca hemos evitado hablar de pitos y conchas). Me pregunto en qué clase de enorme nube de pedos vive cierta gente que intenta imponerle su hedor a los demás. Me pregunto qué sentido tendría votar el domingo si mi voto vale estadísticamente lo mismo que el de esta gente.

***

PD del 25/10: Cuando publiqué la entrada los resultados de la búsqueda en Gúguel eran 8 y ahora son 116; y el que aparece en primer término muestra, aunque con las páginas algo desordenadas, el texto completo del cuento. Después de haberlo leído la evaluación del pornográfico fragmento, fuera del contexto general, resulta aún más ridícula.

martes, octubre 16, 2007

Teorema del sexismo

Padre Tiempo, a través de su última entrada, me hizo conocer el atroz experimento de Stanley Milgram. Más allá del mal concepto que mantengo sobre esa supuesta "escuela psicológica", lo único que éste me demuestra es algo que ya sé por simple experiencia vital: la mayoría de la gente (me niego a hablar de porcentajes con muestras menores al centenar de casos, como allí) es peligrosamente estúpida, exageradamente egoísta y/o perversamente morbosa.

Muy lateralmente, asocié esa demostración con un fenómeno que en mi vida social me tiene los huevos al plato: la gran mayoría de la gente es, según la definición que doy al término, sexista; y en el caso femenino no me refiero sólo a las feministas sino básicamente a las muchísimas machistas. Ese sexismo se manifiesta en la mutua discriminación de género en tareas cotidianas que nada tienen que ver con la práctica y el ejercicio de la actividad sexual; v.g.: lavar los platos y coser botones por un lado y cambiar lamparitas y manejar el auto –estando ambas partes de la pareja presentes y disponibles- por el otro. Esa estupidez está tan arraigada que incluso he oído llevarla a límites insólitos, como una hipótesis sobre de qué lado duerme cada uno en la cama de dos plazas: tal parece que eso determinaría (o más bien representaría) quién toma realmente las decisiones en la pareja... increíble, pero real.

Una derivación de esta cultura tan naturalizada que me molesta personalmente es la sentencia, desarrollada muy bien en la comedia When Harry Met Sally (antológica la escena en que Meg Ryan finge un orgasmo en el restaurante) y reproducida hasta el hartazgo en la vida real, sobre la imposibilidad de una verdadera amistad entre un hombre y una mujer; el motivo: el sexo siempre "se cruza" en la relación. Esa afirmación es una verdadera aberración ya que es imposible que el sexo "se cruce" siendo que, lisa y llanamente, siempre está presente. Somos por definición seres sexuados y no hay forma en que yo deje de serlo en ninguna de mis actividades y actitudes; eso no significa que mi sexualidad sea el componente que deba definir, de manera absoluta, a aquellas. Luego de años de intentar explicar infructuosamente (es en vano argumentar frente a la idiotez) que ser amigo sincero y desinteresado de un par de mujeres, sin duda muy atractivas para mí, no sólo me resulta posible sino que me hace sentir muy bien conmigo mismo, esbocé la siguiente teoría que explicaría por qué la mayoría de la gente no me entiende.

Para empezar debemos definir el uso que vamos a darle a los términos "hombre" y "mujer". Acordemos que macho o hembra nacemos, y en eso no hay ningún misterio ni hay mérito alguno por parte del nacido. Hombres o mujeres, en cambio, nos construimos a nosotros mismos a través de un largo (en rigor interminable y por fuerza jamás acabado) proceso de maduración que es duro, difícil y lleno de escollos. Está comprobado que una persona puede vivir muchos años, tener hijos, envejecer y morir sin siquiera intentar empezar dicho proceso. Una mayoría de la muestra en cuestión dice que no es necesario... que al ser interminable no se justifica -aunque muchos ni siquiera llegan a tal nivel de análisis- y que sólo se trata de vivir sin búsquedas ulteriores; es la mayoría a la que me refería en el primer párrafo (ahí se justifica la referencia, que quizá todavía no se entendiera). A efectos prácticos llamaremos a esa mayoría que no tiene interés en dar ni el primer paso en su autoconstrucción "meros machos humanos" y "meras hembras humanas". Atento a esto, se podría representar gráficamente el cuadro social al respecto del siguiente modo:

Así, con esta distribución esquemática, es más fácil entender los criterios y la incomprensión mutua, ya que simplemente se trata de una situación de perspectiva: si nos situamos en uno de los cuadrantes mayoritarios y miramos en derredor vemos que la principal línea de demarcación de identidad es la de género y la madurativa se torna lateral, menor y por tanto menos importante. Si nos ubicamos en los cuadrantes minoritarios ocurre el mismo fenómeno pero con las variables invertidas:

Conclusión: la sentencia de que "la amistad entre el hombre y la mujer no puede existir" es falaz porque se trata de una simple extrapolación de las características del 'mero macho humano' y de la 'mera hembra humana' a los niveles propios del auténtico 'hombre' y la auténtica 'mujer'.

En fin, no sé si todo esto sirva de algo a alguien, pero si Milgram tuvo derecho a hacer lo que hizo bien tengo derecho yo a divagar delirantemente y presentar mis conclusiones bajo una apariencia "científica", máxime cuando no jodo al prójimo, a diferencia de él. Además, me divertí haciendo los gráficos y eso sólo ya basta.

sábado, octubre 13, 2007

Chiste boludo

A veces mis neuronas descansan y surgen estas cosas:

martes, octubre 09, 2007

Pasión de multitudes

En estos últimos días el rugby está empezando a hartarme... En realidad no es el rugby en sí sino que, como suele suceder, me hartan los medios y la gente. En el nuevo diseño de Clarín hay un notorio recuadro que lleva la estadística de los diez artículos más visitados ese día (los llaman "más leídos" pero eso es completamente imposible de afirmar) y hoy, entre los seis primeros, había cinco referidos a Los Pumas, a su perfomance y a estupideces nada relacionadas con la perfomance. Esto, cabe aclarar, cuando el día anterior se había jugado un Ríver- Boca y ni hablar de que estamos a veinte días de elecciones presidenciales, entre otras pavadas que ocurren alrededor del mundo: en Myanmar... en Irak... ¿en Perú ya habrán reconstruido las ciudades derrumbadas?

Ayer vi el partido entre Argentina y Escocia en un bar, desde la mitad del primer tiempo hasta el final. Admitamos que como espectáculo deportivo el rugby es mucho menos vistoso que el fútbol y mucho menos dinámico que el básquet, por lo cual pude observar y prestar bastante atención al comportamiento y los decires (o más exactamente los gritares) del resto del público presente. Hace veintipico de años que frecuento los bares y calles de la ciudad y jamás -ratifico: jamás- había escuchado a nadie -ratifico: nadie- hablar de tries, drops o mauls. Ahora resulta que ésta está llena de fanáticos apasionados del rugby que, apenas surgidos de debajo de las baldosas, no cesan de dar cátedra a esos neófitos que siempre llegan tarde sobre el reglamento y las tácticas de ese deporte. De más está decir que una somera inspección vía internet sobre esos temas demuestra el sapo que nunca llegué a tragarme: todas sus rotundas afirmaciones son erróneas.

Todo esto, como indiqué allá arriba, no es culpa del rugby en sí, pobre... ¿Pobre? Acto fallido: lo declaro inocente pero no podría llamarlo "pobre" porque reconozco tener un prejuicio sobre ese deporte y se trata de un prejuicio de clase. Si miramos la lista que presenta aquel diario sobre el plantel de Los Pumas vemos que uno de los pocos ítems que tabula es su ocupación (¿?) La gran mayoría, que se desempeña en el exterior, tiene por ocupación "jugador de rugby" (sería llamativo que la selección de rugby estuviera conformada por jugadores de póker) y el resto son un par de "estudiantes" y un par de "empresarios". A mi entender, si más allá de practicar deporte tu única ocupación es ser estudiante sos un mantenido, y sospecho que empresario es un eufemismo para deslizar que te dedicás full time al entrenamiento mientras figurás como miembro del directorio en la empresa de tu papá, de la que te harás cargo una vez que el físico ya no te dé para jugar al rugby, tal cual hizo tu padre con la empresa de tu abuelo, que será la tuya. Al margen, y sabiendo lo fidedigna que es la información presentada por Clarín –ejem-, también hay un par de tipos cuya ocupación es "jugador de rugby" y militan en equipos locales... ¿cobrarán en negro? ¡Atención, AFIP!

Al respecto he escuchado decir a alguien (a uno de esos fanáticos recientes que dentro de una semana ya no lo serán) que si estas hazañas se consiguen siendo el rugby nacional amateur cuánto más se conseguiría haciéndolo profesional. Supongo, porque hoy estoy muy supondrón, que a la UAR no le interesa en lo más mínimo volver a este deporte profesional, porque contratar y pagar un sueldo a jugadores potencialmente excelentes que provinieran de otra extracción social sería romper ese círculo cerrado y retroalimentado que mantiene cierta mística que incluye, por ejemplo, el "tercer tiempo" en el que ambos equipos confraternizan entre sí después del partido. ¿Qué tiene de raro que confraternice gente que estudió en los mismos y contados colegios, que creció en los mismos y exclusivos barrios y –quizá- salió con las mismas y populares pibas? Todo eso se perdería... una pena: y si no recuerden al Chipi Barijho en un partido internacional forcejear en el área en un córner y salir corriendo hacia el banco tomándose la boca, supuestamente golpeado, para escupir al llegar a él la cadenita que le acababa de afanar al gringo. Como decía Eddie Pequenino con respecto al peón que representaba magistralmente Olmedo: "Esto 'cabecita negra' complicano tutto".

No importa: el mes que viene ya nadie va a hablar de rugby, y además vamos a tener un nuevo presidente electo... aunque eso importe muchísimo menos aún.

lunes, octubre 08, 2007

Cada loco con su sema

Que se habla mal ya es sabido. En un comentario a una excelente entrada ajena mencioné que me molesta especialmente la generalizada sustitución del subjuntivo por un desubicado potencial. Descubrí, mediante la carpeta y los apuntes de mi hija que cursa la escuela primaria, que también han modificado la gramática; yo me manejaba con cuatro modos verbales: indicativo, subjuntivo, potencial e imperativo, pero ahora resulta (y la RAE lo confirma) que son sólo tres. ¿Qué pasó con el potencial? Se convirtió en un tiempo simple del modo indicativo, y lo más llamativo para mí es que ya no se llama potencial sino condicional. En mi ignorancia, yo siempre había llamado condicional al subjuntivo, que marca la condición (si esto no fuera así) para que se dé lo que sólo es en potencia (sería de otro modo). Soy una bestia.

Sin embargo esta introducción no tiene mucho que ver con el tema que quiero abordar. El tema es que importa muy poco la corrección sintáctica porque el problema básico es semántico: ¿de qué serviría expresar claramente nuestras opiniones si cada quien entenderá lo que se le cante el orto entender? Para ilustrarlo voy a servirme de un ejemplo que no abandona el ámbito educacional. Me contó una conocida que asiste a una secundaria para adultos que la profesora de Literatura, una señora mayor que debe hacer más de treinta años que dicta cátedra sobre el Martín Fierro, hizo leer, entre otras, esta estrofa:
Y apenas la madrugada
empezaba coloriar,
los pájaros a cantar
y las gallinas a apiarse,
era cosa de largarse
cada cual a trabajar.
Ante la pregunta de un alumno curioso sobre a qué se referían con "apiarse" respondió: "Eso... eh... tiene que ver con el piar de las aves, ¿vio?" No, señora, no vi; lo único que veo es que usted, aunque más no sea por oficio, debería tener un poquito más de clase para zafar de preguntas cuya respuesta desconoce.

Así llego por fin adonde quería llegar. Busqué en internet la letra de "Cada loco con su tema" de Joan Manuel Serrat, porque no recordaba algunas de las muchas comparaciones que enumera el autor. Me sorprendió que en más de una página (según Google, nada menos que en 101) apareciera el siguiente verso:
(...) y alfarero de Capdevera al vigía de Occidente.
Más allá del problema sintáctico que representa la ausencia del artículo (que como pueden ver en el enlace en muchas de esas páginas subsanaron poniendo, simplemente, "el alfarero": ¡este bruto del Nano que se come las palabras!), yo ignoro si en Capdevera hay un faro e incluso si existe una localidad con ese nombre, pero no puedo dejar de preguntarme qué carajo tendría que ver la alfarería con el susodicho vigía... No importa, tal vez Serrat se había tomado un ácido o puesto surrealista; yo escucho "alfarero" y transcribo "alfarero" y no me vengan a joder con cuestiones de sentido.

En resumen, sin sentido común no hay semántica que valga.

miércoles, octubre 03, 2007

Muertes varias

¿Cuántas veces se muere en esta vida?
Primero murió el niño y luego el hombre:
muerto el niño ya no hay nada que me asombre,
muerto el hombre la pasión está perdida.

Sólo queda este fantasma que ahora soy
deambulando por el mundo de los vivos
sin nada que buscar, sin objetivos
y temiendo que mañana sea otro hoy.

Lo que me hace continuar como un espectro
es el tenue vestigio de esperanza
de encontrar otra vez algo de cariño

porque aunque esto no se lea en un electro
al corazón con tan poco ya le alcanza
para soñar que un nuevo amor revive al niño.

09/11/2004 (...y hoy me siento de manera similar)

jueves, septiembre 27, 2007

Agradecimiento público

Esta semana Alberto Fernández declaró que "en la Argentina no existe inflación", demostrando que todas las discusiones sobre si los guarismos que publica el Indec son acertados o falsos se limitan a una fachada montada para ocultar algo más importante ya que, lisa y llanamente, no es posible mensurar lo inexistente. Yo confío plenamente en las afirmaciones del Sr. Fernández porque él salvó mi vida: sin ir más lejos, en el marco de las mismas declaraciones dice que "descubren que la papa sube y entonces todos hablan de la papa" y lo dice con total conocimiento de causa ya que ese fue el flagelo del cual me liberó.

Resulta que cuando creí descubrir que la papa subía ya no pude dejar de hablar de eso. Primero fueron comentarios aislados, al verdulero o a algún otro cliente, pero en pocos días ese se había convertido en mi único tema de conversación. Esto arruinó completamente mi vida social: todos me rehuían y a nadie parecía importarle tanto como a mí el aumento de la papa. Mi pareja me tuvo paciencia, a pesar de que descolgué de la pared la foto de nuestra boda para hacerle lugar a mi cada vez más extensa colección de recortes de artículos sobre la papa que buscaba en los diarios. Creo que empeoré la situación porque, ante su gesto adusto, intentaba relajar el clima diciéndole "¡Qué cara está la papa!" Finalmente se fue a vivir con su mamá y, aunque ella empleó otras palabras, yo asumí que me abandonaba por papafrita.

La soledad agravó todo. Tomé la costumbre de ir a comprar un pelapapas todos los días, simplemente como excusa para entablar conversación con el dependiente del bazar sobre la problemática papera; eso también duró poco y acabaron por prohibirme la entrada. Obviamente me despidieron del trabajo ya que, inmerso en mi obsesión, cuando mi jefe me pedía que explicara por escrito algún procedimiento me despachaba con la puntillosa receta del puré a la francesa, y si me solicitaba una estadística de producción le hacía llegar el cronograma del monocultivo en Balcarce.

Así las cosas comencé a deambular por la ciudad como un linyera. Me encaramaba a los monumentos de las plazas e instaba a los transeúntes a admitir que, efectivamente, la papa estaba subiendo; eso me trajo no pocos problemas con los guardianes del orden. Solía amanecer, con la ropa hecha harapos, en sucios callejones donde me derrumbaba de madrugada completamente exhausto, después de mantener durante todo el día mis interminables monólogos sobre el vil tubérculo. En ese estado fui a parar a un hospital psiquiátrico.

Los médicos probaron conmigo todo tipo de terapia pero ninguna funcionaba; me aplicaban electroshocks pero eso sólo hacía que, en mi intento por decir lo que creía que ellos esperaban escuchar, cayera en lugares comunes como "más vale papa en mano que cien aumentando". En ese infierno me encontraba cuando visitó la clínica nuestro Jefe de Gabinete y con él llegaron la Luz y la Revelación: ahora, amigos míos, sé perfectamente que la papa no existe y jamás ha existido... ¡Gracias, Alberto, por desmitificar semejante delirio!

domingo, septiembre 23, 2007

Blogudeces

Es increíble que, en mi limitado coto de lectura en esto que da en llamarse blogosfera o algo así, encuentre cada vez que me acerco a sus límites motivos para el asombro y por lo tanto el análisis. He aquí algunas reflexiones sobre cosas que vi últimamente que supongo ofenderían a sus referentes si acaso pasaran por este sitio, pero estoy tan acostumbrado a que la gente se ofenda con mis opiniones sinceramente expresadas que me nefrega. ¿Que le "saco el cuero" a otros bloggers? Puede ser, tal vez sea uno de mis muchos defectos (¿vieron que también soy autocrítico?) pero piensen adónde estaríamos si Newton no le hubiera sacado el cuero a Aristóteles y Einstein no le hubiera sacado el cuero a Newton... Me estoy yendo al carajo, vamos al grano.

21st Century Schizoid Man: No dejo de leer cada tanto artículos en los medios masivos de comunicación (de algún modo hay que llamarlos) sobre lo mucho que crece el universo blog. La falta de datos más específicos hace que creamos que cada vez hay más gente (personas, individuos) que se suman a él, pero de ningún modo eso es imprescindible. Resulta que sé de bloggers que tienen más de un nick y, sin llegar a la esquizofrenia, uno podría sostener bastantes. También sé que con un mismo nick hay bloggers que participan en muchos blogs colectivos, máxime cuando esa participación no implique la responsabilidad de postear regularmente. Todo esto afectaría indudablemente cualquier estadística, pero el otro día me crucé con un caso que implica una desviación distinta: un blogger que con un mismo nick edita cuatro blogs distintos. Según cuenta en su perfil es porque tenemos muchas "fascetas" (sic). Es indudable que es así, por eso este blog es bastante ecléctico. Más allá de que para organizar nuestras diversas facetas tengamos la herramienta de las etiquetas, la idea de mantener blogs paralelos no sería reprochable en modo alguno, si pensáramos que es menester mantenerlas pulcramente separadas. Sin embargo lo que llamó mi atención y me llenó de asombro fue encontrar en uno de esos blogs una entrada de apenas dos palabras: "léanlo acá", con un enlace que remitía a la entrada de otro de sus blogs de autoría propia y exclusiva... ¿En qué quedamos? ¿Fasceteamo o no fasceteamo?

Lo que nos ocupa es la conciencia, esa abuela que regula el mundo: Hace tiempo que en estos mismos medios masivos de comunicación (de algún modo hay que llamarlos) encuentro comentarios sobre "la blogger más vieja del mundo". Se trata de una señora de 96 años, edad sin duda muy avanzada, pero... tratándose la blogosfera de un medio en el cual no es necesario aportar ningún dato personal para publicar, ¿con qué autoridad se podría afirmar algo así? ¿Quién puede asegurar que un tal "Cachito" no es un señor de 98 o que "La Porota" no tiene 101? Este es el tipo de información que nos imponen los [bueno, esos medios: no voy a repetir siempre lo mismo] como si fueran verdades absolutas. Visitando al fin la página de esa señora encuentro que en un principio fue una típica bitácora de anécdotas pero hace tiempo ya que se convirtió en otra cosa. Casi todas las entradas son copy and paste de noticias publicadas por los [sí, esos] sobre el propio blog; autorreferencias sin ningún sentido, algunas incluso en alfabeto cirílico o arábigo (en este último caso la señora pregunta si alguien sabe de qué idioma se trata y algunos comentaristas le responden que es farsi). Como la señora se presenta diciendo que su nieto "le regaló" el blog ¿? y es él quien tipea las entradas ya que su vista no es suficientemente buena como para leer la pantalla, supongo que esta incansable búsqueda y reproducción de artículos periodísticos corre en realidad por cuenta del susodicho nieto, quien es sin duda el auténtico editor del blog: su abuela, simplemente, pasa a ser sólo el personaje o motivo del mismo. Con esto presente me vuelvo a preguntar qué clase de afirmación es esa que los [ufa, otra vez] distribuyen incansablemente alrededor del mundo.

I Me Mine: En muchísimos blogs (ya es una plaga) encontré entradas sobre un "Premio al Blog Solidario". Se trata de un meme que habría que pasarle a otros siete bloggers y que se suma a la tendencia que, de Lech Walesa para acá, vacía de significado a la palabra solidaridad, ya que la mayoría, como no podría ser de otro modo, simplemente "premia" a blogs amigos o que son de su agrado. Lo interesante es el primer punto de la propuesta original, que como en el juego del teléfono descompuesto en muchos casos se ha ido perdiendo y no se ha cumplido. Cito:
1. Escribir un post mostrando el PREMIO y citar el nombre del blog que te lo regala y enlazarlo al post que te nombra. (De esta manera se podrá seguir la cadena)
En primer lugar, esto no sería una cadena sino una red con siete bifurcaciones en cada nodo; en segundo lugar, no haría falta ningún enlace para seguir la red sino en todo caso para remontarla. Entonces, ¿para qué carajo querría alguien hacer semejante remontada? Como fuera, es evidente que el efecto de remontar cualquiera de las innumerables cadenas que componen la red sería llegar al blog de la autora de esta "cadena" (blog que, debo declarar, tiene el diseño más cursi que he visto en todas en mis deambulaciones por estos pagos). Digamos que es una técnica no tan intrusiva como el spam de Té la mà Maria y mucho más ingeniosa, pero no deja de ser una táctica publicitaria.

Atento a todo esto, decidí lanzar una campaña y postularme como el Blog más Odioso, Simplón, Tarado y Antipático (Premio B.O.S.T.A.). Las reglas para participar de esta iniciativa son muy simples: deben escribir un post denostándome y enlazar a El guinõ (se aceptan insultos en búlgaro y farsi); pensándolo bien no hace falta que escriban el post, pueden poner "lean esto" y enlazar a El guinõ. Lo único importante es que enlacen a El guinõ, acreedor del premio BOSTA que yo mismo me adjudiqué (o me "regalé", verbo que tantos usan con tan distintos sentidos que ya no sé qué significa) en un blog de mi propia y exclusiva autoría que ya no recuerdo cuál es.

lunes, septiembre 10, 2007

In God we trust

Cayó en mis manos un periódico de la llamada Iglesia Universal. Me pregunto cómo puede una organización, confesional o no, editar un boletín semanal de veinte páginas impresas a todo color en papel de buen gramaje, con una importantísima tirada, y distribuirlo gratuitamente... ¿Sólo con las colaboraciones económicas de sus fieles? Debería hacer algunas cuentas antes de aceptarlo a la ligera.

No suelo ni hojear ese tipo de publicación pero esta vez me llamó la atención su portada: una foto de tres sonrientes y desdentados pibes apuntándole a la cámara con armas de fuego, aparentemente, según el paisaje, en una favela brasileña (cosa probable porque el editor es un tal obispo Marcus Vinicius) y la leyenda "Los valores cambiaron completamente, los modelos que propone la sociedad de mercado conducen a una destrucción feroz. ¿Se puede volver atrás?" Más allá de que "volver atrás" sea el leitmotiv de la tradición reaccionaria, y nadie con algo de sentido común puede pretender que el remedio a una compleja evolución histórica que le desagrade sea un simple e imposible retorno, quise saber cuán atrás proponía volver esta gente. ¿A un tiempo en el que no existiera dicha sociedad de mercado? ¿A aquel gratuito autoservicio del que gozaban Adán y Eva?

Con esto en mente abrí el ejemplar en una página al azar esperando encontrar, por lo tanto, llamamientos a renunciar a los valores del sistema y de ese modo poder concentrarse en logros más espirituales, lejos ya de "los modelos de la sociedad de mercado" que "conducen a una destrucción feroz". Me asombré mucho al ver la foto de un viejo con cara de político trucho posando junto a un flamante auto importado y el epígrafe "Eduardo y uno de los frutos de su fe: el 0 km". En el artículo el quía nos cuenta la clase de logros que alcanzó debido a su fe en este determinado dios. "Recuperé mi casa y la refaccioné por completo, pagué todas mis deudas y Dios me bendijo con un 0 km". Quedé bastante azorado: con respecto a la sociedad de mercado, ¿tenemos que volver atrás o darle para adelante? A ver, a ver, no quiero ser obtuso así que voy a forzar un poco mi imaginación: Los villeros tendrían que volver atrás, bien atrás, lo más atrás y lejos posible de nuestros Hondas y jacuzzis que nos merecemos como buenos cristianos.

¿Será así el mensaje? Estoy confundido, don Vinicius. ¡Ilumíneme!