viernes, mayo 23, 2008

Que parezca un accidente

En la última campaña electoral, durante septiembre y octubre (aunque creo que esa tortura empezó en agosto o aún antes), sufrí la propaganda de un candidato municipal que, sin renegar de avances tecnológicos como los bots telefónicos, se centró en un spam mucho más tradicional: una avioneta que surcaba el cielo y repetía a través de un altoparlante a fuerte volumen "Se viene/ el cambio: / Víctor/ Pirillo". Tanto me taladró el cerebro ese slogan que lo escuchaba hasta en sueños: yo estaba por besar a Angelina Jolie y justo aparecía un pájaro enorme que con expresión macabra y un ojo estrábico nos graznaba "Frente/ para la Victoria:/ Víctor/ Pirillo".

Obviamente, aprovecharon la coincidencia cronológica y el día de la madre el maldito avioncito no paró de ir y venir saludando a todas ellas, haciéndome recordar, no muy gratamente, a la madre del remitente. Me lo tomé con filosofía, pensando que después de las elecciones ya estaría libre de ese flagelo, pero me equivoqué: durante un par de semanas más siguió pasando el infernal aparato agradeciendo los votos recibidos... Yo no te voté, Pirillo, así que dejá de invadir mi intimidad y cerrá el toor.

Todo eso ya pasó, y todo lo que pasa se convierte en recuerdo, o al menos eso creía hasta hoy. Estaba en el patio fumando un cigarrillo y disfrutando de la apacible tarde de otoño cuando tuve un deja vu. Allá a lo lejos, en los límites de mi capacidad auditiva, empezó a crecer una cantinela cuya entonación yo conocía muy bien. A ver: ya tenés el cargo público, ya estás afanando a cuatro manos, y ahora, como diría la Coca, ¿qué pretende usted de mí? "Muchas/ felicidades/ a Colegiales/ campeón/ le desea/ Víctor/ Pirillo".

Mirá, Pirillín, yo me alegro por los hinchas de Cole porque es el club del barrio donde me crié y por ahora sigo viviendo, pero debo confesarte que cada vez que tu avioncito pasó hoy sobre mi cabeza (y fueron muchísimas) tenía ganas de bajarlo de un misilazo. ¡Basta, Víctor Pirillo, porque estás despertando mis más profundos instintos asesinos!

martes, mayo 06, 2008

Billetes

Así como alguna vez me puse a leer los Clasificados sin tener nada que ofertar ni demandar, alguna otra vez me puse a revisar mi billetera sin que me importase el valor monetario de su contenido –estado intelectual bastante peligroso, porque en él podría cambiar $100 por $2 por una simple cuestión estética-. Los antiguos lectores del blog conocen mi interés por la Historia, así que no es extraño que me haya detenido en las figuras que ilustran nuestro papel moneda; la elección de esos personajes no puede ser azarosa toda vez que coincide, con una única excepción (un estanciero bonaerense por un estanciero entrerriano), con la denominación de las seis líneas ferroviarias. En un momento en el que discurso proselitista oficial apunta a elegir "un modelo de país" la permanencia de esos íconos en nuestra vida cotidiana nos recuerda que dicho modelo ya fue impuesto hace un par de siglos y llevaría al menos otro tanto modificarlo.


Manuel Belgrano. De lo mejorcito del sexteto, sin duda. Un intelectual de su época con una bastante responsable actividad política y pionero del periodismo por estos lares (que dado el abrumador nivel de analfabetismo sólo servía para una pequeña élite, pero siempre es mejor poco que nada). Durante la guerra de independencia y contra su vocación, aceptó ponerse al frente de los ejércitos provocando el desprecio y la mofa de los hombres de armas, a los que les costaba tolerar recibir órdenes de un señorito de letras. De lo más representativo del pensamiento revolucionario detrás de Moreno y Castelli, que de tan jacobinos fueron prácticamente excluidos de los libros de texto; Belgrano permaneció en ellos, pero en su faceta tal vez más estúpida: la de diseñador textil.


José de San Martín. Más allá del debate sobre sus intenciones políticas y a qué intereses respondía, es indudable que el tipo se ganó un lugar en la lista a través de su descollante actuación castrense. Alguna vez leí (ya no recuerdo dónde) que el ascenso de su figura a la del gran prócer nacional, eclipsando a todas las demás, se dio durante las dictaduras militares del siglo XX. De hecho, en versiones anteriores del papel moneda, su efigie ilustraba los billetes de todos los valores. Algo de cierto debe haber en eso, porque resulta inquietante que el mayor escalón del podio esté ocupado por alguien cuya principal característica, según los textos básicos (los mismos en los que toda la obra de Belgrano queda tapada por la bandera), fue ser un soldado eficiente sin ambiciones de poder en el terreno civil... Da qué pensar.


Juan Manuel de Rosas. En la época en que yo cursaba la escuela primaria (que no era la de Rosas pero igual fue hace mucho, en los 70) en los libros, después de la "anarquía", había un párrafo que decía algo así como "luego hubo un par de décadas de tiranía" para saltar directamente a la batalla de Caseros. El gobierno de Rosas tiene muchos detractores pero nadie puede negar algo: su brillantez como político; sólo así se entiende que haya sido capaz de mantener durante tanto tiempo un statu quo entre provincias semiautónomas basado en acuerdos bilaterales, presiones y juegos de poder. Un rasgo distintivo de su tiranía fue la Mazorca, fuerza de choque paramilitar, gran patota oficialista (¿les suena?) o guardia al estilo de las SA (no, sociedad anónima no... che, ¿hay que explicar todo?); fue distintivo por contraste porque los gobiernos posteriores, tal vez más interesados en la buena prensa, optaron por utilizar a las fuerzas de seguridad regulares para ejercer el terrorismo de estado y asesinar opositores, que eran presentados jurídicamente como delincuentes comunes que se oponían a la autoridad. Voy a aventurar una comparación entre estilos (no sé si es válida, pero el blog es mío): en su defensa de los mismos intereses, si Rosas fuera los K los unitarios serían menemistas.


Bartolomé Mitre. Acá empezamos con un trío fatídico. La personalidad de Mitre suele ser presentada en tres facetas. Como estadista, llegó al poder a través de una de las mayores farsas de nuestra historia: Pavón [*]; entregó la economía nacional irrestrictamente al manejo de los intereses del capital extranjero, principalmente inglés, y en beneficio de esos mismos intereses declaró una guerra injusta y vergonzosamente desigual, que masacró literalmente al pueblo paraguayo. No sólo la declaró, sino que delegó el poder ejecutivo para ponerse al frente de las tropas tripartitas como comandante en jefe, y esto lleva a la segunda faceta. Como militar, todos los autores que he leído coinciden, algunos con saña y otros con pena, en apuntar su desastrosa calidad de estratega; como en Curupaytí donde, a pesar de las advertencias de sus oficiales, ordenó un ataque masivo de infantería (soldados que eran llevados hasta el frente con grilletes, porque la leva era a la fuerza y la opinión popular estaba con "el enemigo") a través de un campo embarrado bajo el fuego franco de los defensores, que los fueron volteando uno a uno como a patitos de lata. Finalmente, como literato, mejor no hablar de ciertas cosas; difícil encontrar prosa más pomposa, pretenciosa y rebuscadisimosa. Ah, y también fundó el diario que todavía hoy es la tribuna del derechismo vernáculo.
[*] Un dato que quizás eche un poco de luz sobre por qué Urquiza ordenó la retirada en Pavón teniendo la batalla ganada: unos años después, el principal proveedor alimentario de las tropas en la guerra del Paraguay fueron sus fincas entrerrianas, lo que representó una mina de oro.


Domingo F. Sarmiento. Continuó con las políticas de Mitre en todos los frentes; tal vez la principal diferencia con aquel haya sido su total falta de diplomacia. Si el programa de TV "El gen argentino" buscaba realmente qué personaje representaba mejor nuestra idiosincrasia, éste tendría que haber sido sin duda él: soberbio, prepotente y descaradamente racista. "Civilización o barbarie" no era, desde su perspectiva, otra cosa que "lo gringo versus lo criollo" o, en términos más actuales, "los blancos versus los negros- cabeza". Jamás perdió oportunidad de sostener esa teoría, como en la carta que, siendo presidente, le envió a un jefe militar donde le pedía que "no le falle el pulso a la hora de hacer derramar sangre de gaucho: para lo único que sirve esa sangre es para abonar la tierra" (sic). Fundó escuelas dicen, y eso está muy bien, pero en su proyecto eran escuelas para educar a los hijos de los futuros inmigrantes, porque los hijos del país -no los de su país proyectado sino los del país real de entonces, que nunca aceptó como viable por ese motivo- eran prácticamente irrecuperables porque el criollo era vago por naturaleza. Un pimpollo, nuestro padre del aula.


Julio A. Roca. Llegó al poder a través del prestigio que le acarreó, durante la presidencia de Avellaneda (el que falta en este cuarteto "fundacional" de 1862- 1886), haber dirigido nuestro primer genocidio sistemático como nación independiente. De hecho, el reverso del billete está dedicado a "la conquista del desierto" y cada vez que lo veo me avergüenzo. La misma denominación delata su hipocresía: un desierto no hace falta conquistarlo sino simplemente ocuparlo, si es necesario una "conquista" es porque no está desierto, y hace falta eliminar a su población para poder repoblarlo con gente propia o afín. Una vez llevado a cabo el genocidio, se desentendió de las promesas a la tropa de distribuir el terreno "conquistado" en pequeñas parcelas individuales, para entregarlo a unas poquísimas manos a manera de enormes latifundios, dando forma definitiva al patrón que aún persiste. Ese proceso fue realizado por intermedio de su hermano Ataliva Roca, y el verbo "atalivar" fue usado durante muchos años en el sentido con que hoy utilizamos la palabra, entonces inexistente, "coimear". El segundo nombre de Julio era "Argentino", y viendo sus negociados, truchadas y chanchullos, eso tiene una evidente segunda lectura.

En fin, digamos que es una bonita caterva de prohombres. Es posible que muchos lectores no estén de acuerdo con esta o aquella afirmación, pero resulta que hablar de Historia es básicamente hablar de figuras políticas, y la política, tanto ayer como hoy (y lamentablemente mañana también), es una cosa bastante sucia y asquerosa... Si en razón del cacareado y mentiroso "cambio de modelo" terminamos cambiando, como solemos hacer, aspectos muy superficiales, y decidimos por tanto modificar el diseño de nuestro papel moneda, tal vez deberíamos seguir el ejemplo de los europeos que -seguramente para evitar roces entre sus distintas nacionalidades- eligieron reproducir en el euro frías obras arquitectónicas; si en cambio seguimos la tradición dolaresca y es imprescindible poner "personajes", bueno, nosotros tenemos a Mafalda, Inodoro, Clemente... ¿Que sería poco serio? Mejor aún, a ver si nos sacudimos un poco esa imagen tan acartonada que tenemos de nosotros mismos.

sábado, mayo 03, 2008

Esta no es mi casa

"...ya que tu intención fue compartir algo tuyo, y en tu casa"

El epígrafe lo extraje de un comentario en el blog de Chirusa a una entrada que me afecta lateralmente (bueno, no tan lateralmente). Mi primer impulso fue responder en el mismo panel pero me di cuenta de que lo que yo quería decir no estaba directamente relacionado con el comentario en sí, ni con el post en sí, ni siquiera con el blog en sí; así que acá estoy escribiendo estas líneas.

En el mismo blog, Chirusa tiene como frase de cabecera una sentencia de Maridóclides (su maridóclides, claro) que reza: "Internet no es para todos"; obviamente no se refiere a que la gran mayoría de la humanidad no tiene acceso a internet, sino a que muchos de los que sí tenemos ese privilegio no somos lo suficientemente responsables como para aprovecharlo. Si hace falta alguna prueba de esto, basta con leer los comentarios a los artículos periodísticos de los medios masivos on line que, seguramente influenciados por "el auge de los blogs" y sin entender un carajo de qué se trata el tema, los dejan abiertos a todo tipo de alimañas. Su encabezado, sin duda redactado por asesores legales, marca una serie de pautas a seguir y dice que los comentarios que no cumplan con esas reglas serán eliminados, pero el hecho es que nadie supervisa ni elimina nada y dan tribuna a una enorme parva de racistas, nazis y peligrosísimos pelotudos... pero me estoy yendo de tema, porque no quiero hablar de los medios masivos sino de los blogs.

La analogía entre "el blog de uno" y "la casa de uno" ya la había leído muchas veces y creo recordar alguna discusión al respecto en otro sitio, pero me parece que el asunto es tan crucial que vale la pena volver sobre él. Mi blog no es mi casa en modo alguno, salvo en el pequeñísimo detalle de que soy yo quien decide de qué color se pinta, qué cuadro se cuelga o qué flores se ponen en el jarrón; y punto. No creo que ningún blogger en sus cabales esté dispuesto a invitar a su mesa a todos los desconocidos que pasan por su página y eventualmente dejan algún comentario. Un blog, en todo caso, sería una casa que por definición tiene sus puertas abiertas de par en par las 24 horas y un gran pasacalle que dice: ¡PASEN Y VEAN! ENTRADA LIBRE Y GRATUITA, y eso no sólo para los amigos sino para toda la gente que pase por ahí: colchoneros, reyes de basto, caraduras y polizones.

Mi blog no es "mi casa" sino en todo caso "mi stand" o "mi puesto" en esta gran feria variopinta que damos en llamar blogósfera. Al tomar la decisión de abrir un nuevo stand también estamos haciéndonos cargo de atenderlo con un grado razonable de profesionalismo. Quien piense que puede participar de esta feria de saltimbanquis "desde su casa", a control remoto, está muy equivocado; y eso incluye a saltimbanquis politiqueros, saltimbanquis melómanos o cinéfilos, saltimbanquis humoristas o saltimbanquis que simplemente se dedican a abrir su corazón (¿saltimbanquis poetas?). Esta plaza en la que está la feria es inabarcable -diría infinita, pero es un imposible matemático- y hay que venir, presentar un espectáculo digno y, recién entonces, podemos volver a casa.

Quien no entienda que mientras se está en la plaza no se está a la vez en la casa propia, quien no entienda que nunca es lo mismo subir un comentario a un blog que enviarle un e-mail al editor de éste, es que no entiende la diferencia entre lo público y lo privado; y mientras todo siga así la web seguirá siendo el cambalache que es y Maridóclides seguirá siendo uno de los más sabios pensadores de nuestro tiempo.

¡Salud, compañeros saltimbanquis!
(y un saludo especial para vos...)

viernes, abril 25, 2008

"No puedo más"

Un día, en un inquilinato de Buenos Aires, nació un pibe. Fue el único hijo de una pareja pobre de inmigrantes españoles. Quiso el destino que naciera justo al comienzo de la peor crisis económica del siglo XX con lo cual su infancia estuvo signada por las privaciones, mudando de pieza de alquiler en pieza y con la incertidumbre de parar la olla día tras día. Alguna vez, siendo muy pequeño, cuando al padre le tocó trabajar de noche en los turnos rotativos de la fábrica y la madre enganchó una changa para servir la mesa en una cena de gente más afortunada, ésta lo arropó en la cama y lo dejó absolutamente solo en la habitación poniendo una vela sobre el ropero para evitar la total oscuridad; de más está decir que las sombras que proyectaba esa luz bamboleante produjeron el efecto opuesto al deseado.

En este contexto, a pesar de terminar con honores la escuela primaria, tuvo que renunciar a la educación oficial para colaborar con la economía familiar. Corrían otros tiempos, en los que la eficiencia y los resultados eran más importantes que la oquedad de vanos títulos con dudoso aunque reconocido respaldo, y los excluidos del sistema por razones socioeconómicas podían arrimar a través de cursos extracurriculares y una constante curiosidad autodidacta; así él pudo convertirse en trilingüe y poseedor de una cultura general que no es muy dado encontrar (de hecho, nunca supe de una biblioteca más vasta y variada en una casa particular). A través de los años, logró hacer carrera a fuerza de coherencia y aptitud en dos importantes multinacionales. Tanto fue su éxito en ese sentido, combinado con la austeridad que seguramente era una marca a fuego de su infancia, que cuando sus dos hijos llegaron a adultos pudo regalarles sendas viviendas.

Luego llegó el tiempo de la jubilación y el descanso, de las gratas tareas de inventar ingeniosos artilugios artesanales para resolver de la mejor manera todo tipo de cuestiones, de compartir largas horas en el patio primero con los pájaros que acudían al bebedero y al semillero siempre llenos, luego desplazados por los gatos "ajenos" que terminaron por adoptarlo y domesticarlo totalmente, mucho más que a sus supuestos "dueños". Tiempo también de disfrutar, por qué no, de las mismas y repetidas discusiones de sitcom con su pareja de toda la vida, con la que llegó a cumplir las bodas de oro (aunque cincuenta años de confianza y respeto suenen a cuento de ciencia- ficción para mi generación).

Y otro día, un día tan cualquiera como aquel, murió. Se fue como vivió: mirando de frente y hablando claro, sus últimas palabras (el título de este post) sólo puedo adjudicarlas a su enormísima sinceridad. Se fue como quien tiene todas sus cuentas saldadas y no le debe nada a nadie, como quien jamás traicionó la consigna de que lo éticamente correcto está por sobre lo personalmente conveniente, como quien nunca se quedó con un vuelto de más y puede dar cuenta de cada centavo, como quien se hace responsable de todas las oportunidades ganadas y perdidas sin buscar excusas. Se fue, dije, como vivió, o sea dando ejemplo: dicen por ahí que yo soy un buen tipo pero en eso no hay mérito personal, resulta que me crié imitándolo.

Todo eso creo saberlo y el resto sólo puedo imaginarlo, pero tengo una fantasía recurrente: que se fue, también, ensoñando que la gallega volvía antes de tiempo y ahuyentaba, de una vez y para siempre, a esos reputísimos fantasmas bailoteando sobre la vela.

MI VIEJO
10.08.1930
21.04.2008

martes, abril 15, 2008

Especialistas de la lengua

Advertencia: No se ilusionen con el título, este no es un post erótico.
Aclaración: Hay que ver lo que algunos consideran noticiable, acá la fuente.

La vagancia nunca es buena consejera, y fue ésta la que me impidió cursar estudios terciarios... A veces pienso que debería haber invertido algunos años en estudiar una carrera de orientación lingüística y dedicarme a decir huevadas en congresos que, desde su denominación misma, testifican su garrafal pelotudez; y vivir de eso, claro, de otro modo no tendría posibilidad de perder mi tiempo en tan interesantes asuntos.

El profesor Salvador López Quero de la Universidad de Córdoba nos explica que los mensajes de texto, en celulares o en un chat, "son textos escritos oralizados, se escribe como se habla y en ellos lo que importa es la función comunicativa" y "han demostrado que entre lo oral y lo escrito no hay una oposición frontal".
Mi estimado: entre lo oral y lo escrito jamás ha habido una oposición frontal porque, precisamente, la escritura siempre fue una extensión del lenguaje oral, ¿qué otra cosa podría ser? ¿No aprendemos acaso a escribir asociando los grafemas a fonemas de cuyas combinaciones tenemos ya una noción de sentido? Se escribe como se habla, dice, y eso es históricamente cierto, pero ocurre que usted lo menciona justamente refiriéndose a un fenómeno que no hace más que distanciar la escritura del habla. Yo jamás escuché a nadie, en ningún ámbito, decir fonéticamente "yo tb tkm" y eso por no mencionar a los signos de puntuación (que ya no se utilizan para puntuar absolutamente nada) en función de emoticones: ¿Podría usted informarme, profe, cómo se oraliza un ":)" o un ":("?

Luego, Carmen Galán de la Universidad de Extremadura parece irse decididamente por las ramas y luego de retrotraerse a los fenicios, que no tienen posibilidad de réplica, dictamina que "hasta ahora el pulgar era un dedo tonto, y para las nuevas generaciones es un dedo que habla".
Mi querida: yo no sé cómo utilizará usted sus pulgares pero llamar a ese dedo tonto es al menos una falta de respeto. Resulta que del hecho de que en la evolución resultara que algunos primates lo tuviéramos opuesto al resto devinieron la modificación del ambiente natural y la serie de civilizaciones que terminaron degradando el planeta a lo que es hoy. En cuanto a su estricta función comunicativa le recuerdo que el pulgar extendido, con el resto del puño cerrado, apuntando hacia arriba o hacia abajo, ha sido desde la antigüedad un gesto que no sólo marcó la diferencia entre la vida y la muerte de individuos aislados sino las más importantes decisiones a nivel social... y además no imagino cómo podría pedir yo un café en un bar sin mi querido y tonto pulgar.

Finalmente, Javier Morant de la Universidad de Valencia nos dice que "no está claro si el problema es de los jóvenes o nuestro" -cayendo en la estupidez de buscar al culpable antes que a la solución- ya que "vivimos en una sociedad audiovisual".
Mi dilecto amigo: siempre hemos vivido en una sociedad audiovisual (salvo tal vez los perros que viven en una sociedad audioolfativa): nuestra conciencia del entorno se basa en lo que vemos y oímos, pero la única forma de compartir esas experiencias es a través del lenguaje que, creo, se originó en esa necesidad de comunicación. Mostrar al prójimo las imágenes y sonidos que percibimos no conllevaría ningún entendimiento recíproco ya que cada quien interpreta lo que ve y oye a su modo. Su "sociedad audiovisual", según entiendo, son imágenes acompañadas no sólo del sonido ambiente sino de un determinado discurso, articulado en alguna lengua que el receptor comprenda; en ese sentido, de la escucha a la lectura hay sólo un paso y sería interesante, en un grupo en el que todos tocan de oído, enseñarle a sus miembros a leer el pentagrama.

Es posible que todo esto se deba a un redactor salame que apuntó fuera de contexto sublimes declaraciones de tres catedráticos coherentes... pero me niego a matar al mensajero ante la enormísima posibilidad de que los salames sean ellos.

sábado, marzo 29, 2008

La gesta deportiva sin igual

Los 15 últimos titulares de clarin.com:

*Las cuatro entidades del campo decidieron mantener el paro
*San Lorenzo y Lanús juegan con la mente puesta en la Copa
*Golf: Romero dio un salto en Nueva Orleans
*Detuvieron a un sindicalista de los camioneros por el crimen del tesorero de Moyano
*Banfield festejó ante Argentinos
*Gimnasia y Central empataron en Jujuy
*Detienen a 20 personas por robo de autos
*Crespo volvió al gol en el Inter
*Acasuso y Mónaco siguen en Key Biscayne
*Barcelona se durmió y el Betis lo dio vuelta
*Arrancó en varias ciudades el apagón mundial para alertar sobre el cambio climático
*Estudiantes lo gritó en el final y es líder
*Cavenaghi no para de hacer goles
*Tevez se anotó en la goleada del Manchester
*Micó se queda y separó del plantel a Estévez

11 a 4... goleada histórica. Que siga el lock out, mientras haya deporte hay esperanza.

sábado, marzo 22, 2008

No se ofenda nadie

La gente se ofende o, para decirlo mal pero más claramente, la gente se me ofende y yo no sé por qué. Me ha ocurrido eventualmente en conversaciones orales pero es mucho más frecuente en intercambios por escrito, en donde suelo explayarme a gusto y ser más específico. Sucedió algunas veces en este medio, con comentarios en blogs, pero eso es más comprensible dado que la amplitud de temas y estilos hace posible una mayor variedad de lecturas del mismo texto, pero lo llamativo es que me pasa constantemente con la correspondencia de índole laboral. ¿Cuántas oportunidades de ofender puedo tener mediante el frío y distante lenguaje formal con el que relleno el espacio entre un "Estimado" y un "Atte."?; tal parece que muchas. Como ya dije, no entiendo por qué, pero obviamente fue objeto de mi análisis.

1) Una pista me fue facilitada por quienes, sin llegar a ofenderse, me contestan con buena onda. Veamos: cuando yo escribo "Esto es así y eso otro es asá, y me parece muy importante no perder de vista esa diferencia" alguno me contesta "Bueno, pero no te enojes" [¿?] o bien si pongo "Este problema puede llegar a agravarse, y los motivos son éste, aquel y el de más allá" otro me responde "Tenés razón, estoy de acuerdo, pero no arreglamos nada con esa bronca" [¿¿??]. Creo que se trata de una cuestión cultural: cuando yo trato temas serios (como los problemas laborales) adopto, coherentemente, un tono serio, y parece que en esta sociedad signada por el modelo Tinelli- Marley- etc., se da la ecuación Ponerse serio = Estar enojado; es inútil, según mi experiencia, tratar de explicar la diferencia entre ambas actitudes.

2) Por otro lado, sospecho que la gente no soporta que uno argumente (y mucho menos que documente) sus afirmaciones. Supongo que se debe a que no les interesa en lo más mínimo leer -ni escuchar- por qué uno dice lo que dice, y espera simplemente una breve lista de tips al estilo "Encienda/ Use/ Apague". Así, llevándolo al extremo, si uno envía "El cielo es azul" todo el mundo se sentirá feliz y contento y comentará qué tipo ubicado y sabio es el remitente, pero si en cambio uno elige "El cielo es azul y, además de la accesible comprobación empírica, pueden consultar el conocido tratado sobre refracción lumínica de Fulanov & Menganosky" enseguida se alzará un airado coro de gente ofendida: "¡Eh, ¿qué te pasa?!" "¿Quién te creés que sos?" "¡Andá a la chacón de tu naherma!" y otros bonitos giros retóricos.

3) De nada sirve (escaparse de uno mismo y tampoco) intentar aclarar de entrada que uno no tiene intención de ofender: lo único que logra es darle letra al futuro ofendido. Hace poco fuimos consultadas unas pocas personas, a las que nos incumbía el tema, sobre qué operatoria seguir con respecto a cierto cambio novedoso en la rutina comercial de la empresa. Un gerente de otro sector dio su opinión y yo, que no ostento ningún cargo pero soy recurrentemente consultado, le respondí que su proyecto era inaplicable, refutando cada ítem con una detallada argumentación e incluso dando ejemplos hipotéticos de cómo las cosas resultarían mal de ese modo. En vista de experiencias anteriores cerré con la frase "Todos estos aportes sólo tienen intención de sumar, y no puedo ni quiero discutir decisiones gerenciales que están más allá de mi competencia". Está claro, ¿no? No: al rato el quía me contesta (ofendido, claro) y comienza con "¡No voy a discutir decisiones gerenciales!" Este... ¿eso no te lo dije primero yo a vos? En fin.
(Nota: de más está decir que se aplicaron mis sugerencias.)

4) Tratando de entender (siempre trato de entender, es un vicio crónico) la reacción del punto anterior, pensé que tal vez se había leído ironía donde ésta no existía, y eso me hizo pensar en la situación inversa: no hay caso en intentar matizar la seriedad -para que no se lea como enojo, según el primer punto- con alguna observación irónica, ya que casi nadie la cazará. En muchos casos se debe a una supina ignorancia sobre el tema en cuestión (algunas personas de confianza se me han acercado para preguntarme de qué carajo estaba hablando) pero más en general creo que remite a que la gente mantiene una constante actitud defensivo- paranoica ante la que cualquier ironía les resbala como el sudor en la frente. Siendo así, esto sólo empeoraría las cosas... si acaso pudieran estar peor.

En resumen, tal vez la moraleja sea: "Decí lo que quieras... Digas lo que digas alguno se ofenderá".

***
Al menos temporalmente cambié la canción del blog; y es que estas líneas me hicieron recordar los versos de Cave, aunque nuestras motivaciones sean distintas: "It ain't that in their hearts they're bad [...] but that's just bullshit: People just ain't no good".

jueves, marzo 13, 2008

Un soneto más

En julio de 2005 yo estaba en plena etapa sonetística; estaba tan ducho en esa gimnasia que bien podía escribir sonetos a pedido. Ese, más o menos, fue el caso cuando una conocida me mandó por mail las bases de un concurso de poesía en el que me sugería participar: en un rato de ocio escribí lo que sigue y, al final, jamás lo envié... Una lástima.


A: Biblioteca Popular de Olivos
Referencia: Concurso literario
(Adjunto el efectivo necesario
para los gastos administrativos)

Tal cual está en las bases indicado
según la decisión que Uds. toman
escribo a doble espacio en Times New Roman
e imprimo en simple faz por triplicado.

Envío algunos datos personales
(mi nombre, domicilio, D.N.I.)
en sobre que acompaña a la presente,

Y cumplidas las cláusulas formales...
¡No hay lugar para el texto que elegí
y además saludar atentamente!

lunes, marzo 10, 2008

Besos robados

"El aislamiento de Uribe también se hizo evidente luego de la distensión, cuando intentó sin éxito abrazar a Correa, quien lo mantuvo a la distancia de su firme brazo en un mero apretón de manos. Con menos fuerza física, CFK falló en el intento de impedir que le estampara un beso."

Desde el momento en que vi esa escena y la notoria incomodidad de la señora Fernández, demostrada con una rotunda e inequívoca cara de culo, pensé en escribir algunas líneas sobre eso y la contradicción de que un mandatario intente sellar su supuesta promesa de no volver a invadir con una flagrante invasión del espacio personal y privado de una colega contra su deseo. No lo hice y creo que la acotación de Verbitsky es suficiente comentario; para quien quiera conocer el artículo completo (de muy interesante lectura, por cierto) pongo este enlace.