domingo, septiembre 03, 2006

Justicia y otras utopías

No puede haber sido casual que la fecha elegida por el grupo de Blumberg para elevar su petitorio de mayores penas y mayores márgenes de imputabilidad coincidiera con la programada para la presentación ante el Ministerio de Justicia del proyecto de reforma del código penal que prevé todo lo contrario, por ejemplo la despenalización del aborto durante los primeros meses de gestación o de la tenencia de drogas para consumo personal. Más allá de esos detalles también apunta a conseguir una escala más coherente de las penas ya que, según leí con asombro, hoy en día algunos delitos contra la propiedad son castigados más severamente que ciertos homicidios.

Por supuesto hasta el más superficial análisis demuestra que mi asombro es injustificado. En la sociedad en que vivimos es lógico que la unidad de medida de la justicia sea la propiedad, perfectamente mensurable en términos económicos, y no la vida; más bien los atentados contra la vida o la integridad de las personas se miden de acuerdo a las posesiones de éstas y la vida de quien nada posee nada vale. El siguiente paso de mi imaginación fue plantear la situación inversa: si la unidad de medida fuera la vida, hipótesis que en teoría nadie se atrevería a refutar, los delitos contra la propiedad deberían juzgarse según la incidencia que éstos tuvieran sobre el patrimonio de la víctima. Así, el robo de una vieja bicicleta a quien sólo posee ese bien y lo utiliza diariamente para ir a trabajar sería castigado con una pena mucho más severa que el robo de un auto deportivo o una 4x4 a quien tiene cinco o seis de esas máquinas en su inmenso garage.

Obviamente entiendo que la aplicación de estas leyes se volvería inviable pero ¿no suena realmente bien? Mientras tanto sólo espero que no prosperen las propuestas de encarcelar a los chicos pobres para embellecer el paisaje urbano.

4 comentarios:

Cinzcéu dijo...

Suena muy bien pero siguiendo esa lógica, a alguien muy pobre no se le podría robar nada (por ejemplo, $0,50 del salario que equivale a un kilo de papas) sin ir en cana y a alguien muy rico se le podría robar casi todo (por ejemplo, 10000 hectáreas, un banco, una fábrica) sin riesgo de prisión.
Es mejor dejar las cosas como están. Al fin de cuentas $0,50 es nada y en cambio el campo produce toneladas de papa con créditos que le da el banco con los excedentes de la fábrica que le da trabajo a miles de pobres. ¿Para qué cambiar lo que funciona tan bien? Saludos.

Grismar dijo...

Tan inviable como las políticas que evitasen que alguien poseyese sólo una bicicleta y otros una 4x4 de repuesto. Lamentablemente es mucho más fácil robarle la bicicleta a quien va a trabajar que el auto al que lo tiene con alarma, seguro y cinco patovicas en el baúl. besos.

El País Bananero dijo...

"La propiedad es un robo", sigue siendo una de mis frases predilectas.

vitore dijo...

Entre la propiedad que es privada y los inmigrantes sin papeles que son ilegales cada vez nos encerraremos más en nuestra propia capa. Propugnemos la propiedad ilegal para los inmigrantes sin papeles privados...

saludos.