martes, octubre 09, 2007

Pasión de multitudes

En estos últimos días el rugby está empezando a hartarme... En realidad no es el rugby en sí sino que, como suele suceder, me hartan los medios y la gente. En el nuevo diseño de Clarín hay un notorio recuadro que lleva la estadística de los diez artículos más visitados ese día (los llaman "más leídos" pero eso es completamente imposible de afirmar) y hoy, entre los seis primeros, había cinco referidos a Los Pumas, a su perfomance y a estupideces nada relacionadas con la perfomance. Esto, cabe aclarar, cuando el día anterior se había jugado un Ríver- Boca y ni hablar de que estamos a veinte días de elecciones presidenciales, entre otras pavadas que ocurren alrededor del mundo: en Myanmar... en Irak... ¿en Perú ya habrán reconstruido las ciudades derrumbadas?

Ayer vi el partido entre Argentina y Escocia en un bar, desde la mitad del primer tiempo hasta el final. Admitamos que como espectáculo deportivo el rugby es mucho menos vistoso que el fútbol y mucho menos dinámico que el básquet, por lo cual pude observar y prestar bastante atención al comportamiento y los decires (o más exactamente los gritares) del resto del público presente. Hace veintipico de años que frecuento los bares y calles de la ciudad y jamás -ratifico: jamás- había escuchado a nadie -ratifico: nadie- hablar de tries, drops o mauls. Ahora resulta que ésta está llena de fanáticos apasionados del rugby que, apenas surgidos de debajo de las baldosas, no cesan de dar cátedra a esos neófitos que siempre llegan tarde sobre el reglamento y las tácticas de ese deporte. De más está decir que una somera inspección vía internet sobre esos temas demuestra el sapo que nunca llegué a tragarme: todas sus rotundas afirmaciones son erróneas.

Todo esto, como indiqué allá arriba, no es culpa del rugby en sí, pobre... ¿Pobre? Acto fallido: lo declaro inocente pero no podría llamarlo "pobre" porque reconozco tener un prejuicio sobre ese deporte y se trata de un prejuicio de clase. Si miramos la lista que presenta aquel diario sobre el plantel de Los Pumas vemos que uno de los pocos ítems que tabula es su ocupación (¿?) La gran mayoría, que se desempeña en el exterior, tiene por ocupación "jugador de rugby" (sería llamativo que la selección de rugby estuviera conformada por jugadores de póker) y el resto son un par de "estudiantes" y un par de "empresarios". A mi entender, si más allá de practicar deporte tu única ocupación es ser estudiante sos un mantenido, y sospecho que empresario es un eufemismo para deslizar que te dedicás full time al entrenamiento mientras figurás como miembro del directorio en la empresa de tu papá, de la que te harás cargo una vez que el físico ya no te dé para jugar al rugby, tal cual hizo tu padre con la empresa de tu abuelo, que será la tuya. Al margen, y sabiendo lo fidedigna que es la información presentada por Clarín –ejem-, también hay un par de tipos cuya ocupación es "jugador de rugby" y militan en equipos locales... ¿cobrarán en negro? ¡Atención, AFIP!

Al respecto he escuchado decir a alguien (a uno de esos fanáticos recientes que dentro de una semana ya no lo serán) que si estas hazañas se consiguen siendo el rugby nacional amateur cuánto más se conseguiría haciéndolo profesional. Supongo, porque hoy estoy muy supondrón, que a la UAR no le interesa en lo más mínimo volver a este deporte profesional, porque contratar y pagar un sueldo a jugadores potencialmente excelentes que provinieran de otra extracción social sería romper ese círculo cerrado y retroalimentado que mantiene cierta mística que incluye, por ejemplo, el "tercer tiempo" en el que ambos equipos confraternizan entre sí después del partido. ¿Qué tiene de raro que confraternice gente que estudió en los mismos y contados colegios, que creció en los mismos y exclusivos barrios y –quizá- salió con las mismas y populares pibas? Todo eso se perdería... una pena: y si no recuerden al Chipi Barijho en un partido internacional forcejear en el área en un córner y salir corriendo hacia el banco tomándose la boca, supuestamente golpeado, para escupir al llegar a él la cadenita que le acababa de afanar al gringo. Como decía Eddie Pequenino con respecto al peón que representaba magistralmente Olmedo: "Esto 'cabecita negra' complicano tutto".

No importa: el mes que viene ya nadie va a hablar de rugby, y además vamos a tener un nuevo presidente electo... aunque eso importe muchísimo menos aún.

6 comentarios:

.:. chirusa .:. dijo...

a mi me pasa... lo mismo que ud...
(te lo tenía que decir cantando ;) )

He sido testigo de un grupete de señoras biAn gritando "taclealo! taclealo!" como si fueran expertas...

Justamente en éstos días también me preguntaba que estará pasando con Perú... con respecto a las elecciones (bueno, no son para mi lo que se dice "elecciones") mejor que no aclararen que oscurecen...

como siempre, la expresión pan y circo cabe justita

Cinzcéu dijo...

Yo tengo un prejuicio contra el rugby que no es sólo el de clase (que acá bien se demuestra juicio más que prejuicio): un juego de pelota en el que jugar la pelota parece importar menos que voltear a los rivales y en el que la destreza parece neutralizarse con gordos de 120 kgs. que se tiran sobre el diestro, me suena muy mal. Y digo "parece" porque yo, de rugby, no entiendo nada.
La fugaz pumamanía es inseparable del nacional-triunfalismo deportivo, de las casacas blancas y celestes y de la bobería naïf basada en cierta idea de patria. Pasa igual con cualquier juego en el que unos tipos se llamen "Argentina" (o en otras regiones, otro nombre nacional), se toquen el pecho mientras suena el himno y salgan a mostrar que "nosotros" no somos cobardes, tibios… ni putazos. Ni racionales, ¡qué tanto!
Por eso la pasión primitiva se desata tanto con el señorito Pichot como con el cabecita Tévez. Y por eso entre la señora del presidente y cualquier otro, el verdadero argentino (no el antipatria que analiza pavadas) va con la corriente, salta y aúlla, agita banderitas y vota a ganador. Lo otro, decir "tries, drops y mauls" como decir "política educativa" o "línea de pobreza", son trucos para simular que se es muy pasional pero, así y todo, no tan pelotudo.
Muy buena y justa entrada. Un abrazo.

Padre Tiempo dijo...

No recuerdo bien, pero cuando competía Meolans, ¿pasaba los mismo? Y cuando los combinados de Futbol para ciegos o Hockey sobre crema pastelera o lo que sea, compiten en un evento internacional, ¿se nota tanta algarabía?
Si VISA no hubiese puesto la mosqueta para "alentar" a nuestra selección, y los medios no fogonearan el fervor patriótico, ¿se le daría tanta bola? Una vez más, hacemos y decimos lo que nos dicen desde los medios.
A propos, ¿porqué será que a un equipo argentino le va bien hasta que aparece la publicidad de una cerveza como auspiciante (o sponsor oficial de la pasión, como dirían ellos)? Para mí que son yetas...

Brillante reflexión, don Aluminio+.
Un abrazo.

*Pat-* dijo...

Ufff... yo tuve un "flash" (?) de bronca cuando ví a la dueña del bar de abajo pegando con cinta Scotch uno de esos posters que trae Diario Popular o Crónica de Los Pumas, en la pared del bar.... con la misma dedicacion con la que hicieron flores de papel afiche para poner Feliz Primavera....

Vitore dijo...

¡Qué falta de patriotismo; por Dios!, jaja. Aquí en España como andamos divididos con banderas y nacionalismos y hostias, nos importa sobre todo el fútbol. también el basket, eso si, el de los hombres, porque las españolas han llegado a la final y a nadie le ha importado un comino. Tenemos patriotismo, no patriotisma... Abrazos.

Grismar dijo...

Bueno, empiezo por lo concreto: estoy de acuerdo con lo que decís. Ahora, no puedo dejar de reconocer que me gusta el rugby, pero no desde hace un mes (y me gané bastantes epítetos por haber dicho que tenía que ganar Sudáfrica, lo cual luego sucedió), del mismo modo que me gusta el hockey y el patinaje artístico (y el fútbol, claro). Suscribo a todo lo que dijiste, incluyendo el prejuicio de clase, el cual tengo también con otros ¿deportes? como el polo, el pato, el canotaje, etc. sólo que no compararía al rugby con el fútbol (deportivamente), como no compararía karate con boxeo, o tenis con ping-pong, ya que se trata de cosas completamente diferentes. Sin duda ya no habrá primeras planas de Los Pumas, las copará la selección de fútbol.
Una breve y clara anécdota: hace unos días le mencioné a mi vecina la brutal represión en Myanmar y me respondió ¿en Miramar? ¿qué pasó? ¿los pescadores?. Un beso.