domingo, agosto 31, 2008

Agosto también existe

Creo que nunca estuve tanto tiempo sin actualizar el blog. No puede ser casualidad que ese lapso coincida con el tiempo que transcurrió desde que contraté la TV por cable... Siempre hay cine para ver y, tras cartón, la transmisión de los Juegos Olímpicos, que por las diferencias horarias con la sede eran en un horario que se acomodaba a mis poco sociables costumbres. Pero uno tiene sus manías y está terminando un mes y si no publico algo la lista de allá a la derecha salteará ese mes, y eso me molesta mucho. No me molestaría que apareciera la leyenda "agosto (0)", después de todo el cero tiene su dignidad: uno salió a jugar y no logró meter goles, pero saltar de julio a septiembre sería distinto. Marcaría, para mí, una especie de renuncia, de ir a menos, de entregar los puntos por ausencia. Así que como no tengo nada para decir (o sí, pero me faltan las ganas de escribirlo) rebusqué un poco (no mucho, tampoco tengo ganas de eso) en la bolsa de los viejos sonetos y manoteé alguno.


Popeye el marino soy

Hay maneras de vivir... o navegar
y la mía aunque a veces me arrepiento
consiste en desplegar mi vela al viento
y aceptar la decisión que tome el mar.

Eso a veces me impide el movimiento
y me quedo como anclado en un lugar
(en la práctica es decir que voy a un bar
y me quedo atornillado en el asiento).

Los amigos me reprochan lo que hago
y me dicen que me mueva y no sea vago
empezando alguna vez a usar los remos

pero pienso ¿qué importa la manera?
¡Qué cada uno navegue como quiera!
Lo importante es que todos naveguemos.

24/06/2005

jueves, julio 17, 2008

Nueve lunas


viernes, julio 11, 2008

Apologistas del fisgón

Hoy en día uno mira un noticiero y descubre que la de camarógrafo profesional, ese/a que va donde la producción le indica y registra los sucesos que le pidieron que registre, es una ocupación en franca decadencia. De a poco pero sin pausa van siendo remplazados por las "colaboraciones" de perejiles amateurs que, celular en mano, se la pasan filmando las cosas que ocurren a su alrededor. En los portales de noticias de internet ocurre otro tanto. Este fenómeno es naturalmente alentado por los mismos medios (envíenos, envíenos, envíenos) ya que les abarata enormemente los costos: según entiendo, esa gente no recibe retribución económica alguna y se contenta con el cholulismo de ver su nombre fugazmente en la pantalla. Recuerdo que tras la última gran inundación que sufrió Buenos Aires reprodujeron hasta el hartazgo un video de ese tipo que mostraba una calle del conurbano convertida en un auténtico río de furioso caudal y, debatiéndose en él, un par de personas tomadas de una cuerda que, con la ayuda de un grupito de vecinos solidarios, logró zafar del trance; nunca supimos el nombre de esos tres o cuatro quías que ayudaron a salvarles la vida, pero el del infeliz que en lugar de echarles una mano se puso a filmar circuló por todos los medios durante todo el día.

Tiempo después apareció otro video amateur que también fue exprimido a más no poder: Charly en una de sus peores simas, humillantemente invadido y maniatado en su coto privado de depresiva autodestrucción. Siendo García un personaje público, obviamente estamos hablando de otros móviles y otra clase de fisgón... o tal vez no; pero el hecho es que éste seguramente se llevó unos cuantos billetes por haber estado en el lugar adecuado en el instante adecuado y tener, sobre todo, esa adecuada e imprescindible ausencia de ética. (No voy extenderme sobre el tema porque todo que pudiera decir fue dicho, mejor de lo que podría, por Gabriel Báñez).

El tercer caso que quiero mencionar es más reciente aún. Un pibe de quince años, edad que tiene mi hijo -que es bastante pelotudo- y que tuve yo hace veintiocho años -cuando era al menos tan pelotudo como él: irracionalmente soberbio y metódicamente prepotente... porque me hago cargo, a diferencia de otros adultos que prefieren no recordar-, que molesto con una profesora que lo reprobó la jode irrespetuosamente. Ese videíto sirvió para rellenar larguísimos y carísimos minutos en los medios. El pibe en cuestión (culpable de lo que se le imputa, sin duda) fue expulsado y pagó el pato por tantos otros pibes que hicieron, hacen y harán cosas similares, pero no tienen la mala leche de que un compañerito los filme con el celular y lo haga público.

Hace sesenta años Orwell imaginó un estado totalitario donde la corrección política de los ciudadanos era constantemente monitoreada por omnipresentes micrófonos y pantallas. Se basó, claro, en los regímenes que había visto surgir y evolucionar en los veinte años anteriores a la escritura de "1984" pero el capitalismo liberal que por entonces estaba festejando su triunfo en la horrorosa guerra que acababa de terminar no tardaría en preguntarse: ¿Por qué el Estado habría de hacerse cargo de los altos costos económicos de la tecnología necesaria para el monitoreo? El buen George sabía, sin embargo, que uno de los principales métodos de dominación de los regímenes totalitarios era el estímulo a la delación y al buchoneo; lo que le faltó vislumbrar, como a todos los autores futuristas de aquella época, fue la miniaturización y la nanotecnología, que hoy permiten que cada ciudadano- delator se haga cargo de los costos de adquisición y mantenimiento de su equipamiento de espionaje y, tras cartón, le deje pingües ganancias a quienes se benefician con el uso que le dan.

Vivimos el totalitarismo de los fisgones.

lunes, julio 07, 2008

Perito se rebela

Entre tantos sobres que vienen pasando bajo la mesa Miguens y Llambías a diversos legisladores, hubo una maniobra de diversión muy efectiva que fue pasarle uno al benemérito Perito Moreno, que ahora amenaza con romper en temporada baja mermando drásticamente los ingresos por turismo de la provincia K.

Las últimas noticias informan que Néstor envió a su ex chofer a negociar pero éste sólo logró una tregua de entre 24 y 48 horas. Aunque ni él ni la Presidente hicieron declaraciones al respecto quien sí dio la cara, como siempre, fue mi amigo personal Alberto Fernández que explicó "Es sólo una maniobra de Clarín: en Argentina no existen los glaciares".

Elisa Carrió, por su parte, dijo que "Esta es otra muestra de la imperación corruptante... de la corruptez imperativa... de la imperatal corruptidad... Ufa, che, copien alguna de mis declaraciones de los últimos diez años que ya ni me acuerdo del verso ese."

Según fuentes confiables (un conocido mío que vive ahí) dentro de Nordelta hubo un cacerolazo bajo la consigna "Todos somos glaciares" –ante las desdichas que ocurran fuera de la cerca perimetral-.

Luis D'Elía salió a decir "No vamos a permitir que ese glaciar, al que odio visceralmente, pretenda desestabilizar al gobierno: ahora vamos allá y rompemos todo." Un allegado le hizo notar tímidamente que la amenaza del glaciar consistía en romperse él solito, ante lo cual el dirigente quedó algo petrificado e hizo mutis por el foro.

Por su parte Alfredo de Angeli, que a diferencia del sol de Marilina no sólo siempre está sino que no hay forma de dejar de verlo, defendió al glaciar haciendo notar que él "Avanza de a poquito todo el año, a la intemperie; mientras otros se toman vacaciones él sigue avanzando bajo la lluvia, con frío, con viento..." Hubo que contenerlo porque ya se le caían un par de lagrimones.

Sin duda esta situación será un duro condicionamiento para el inminente debate en el Senado.

martes, julio 01, 2008

Frases célebres

Uno siempre intenta ser coherente, dentro de sus posibilidades, al menos cuando está tratando temas serios. Uno, además, ha leído a Borges y por recomendación de él a Chesterton, gente que ha ahondado en el campo de las paradojas hasta casi agotarlo, y cree que ya nada en ese estilo podrá sorprenderlo.

Uno, a la vez, tiene berretines de escritor y por lo tanto se la pasa, aunque no esté escribiendo nada, buscando esa frase que sea el remate justo para un cuento o ese verso final que redondee un poema todavía inexistente o ese parlamento breve y conciso para el instante previo a la caída de un telón.

Uno, por supuesto, sabe qué es políticamente correcto y qué no lo es: largar una sonora carcajada espontánea, de esas que surgen del centro mismo del pecho, en plena reunión de trabajo y ante la declaración de un jefe no lo es, sin duda... pero, ¿alguien puede culparme por eso?

"Yo tiro una idea porque no tengo idea."

sábado, junio 21, 2008

En la playa

Paseo sin rumbo fijo, sólo por el placer de pisar la arena mojada y sentir el sol sobre la piel. El pueblito balneario es mínimo, sin ninguna pretensión de grandeza o sofisticación, ideal para pasar unos días en paz y reflexionar. Observo, con medida discreción, a la poca gente con la que me cruzo: la parejita enamorada ajena totalmente al resto del mundo, viviendo su amor que -como bien dijo el gran Vinicius de Moraes- es eterno mientras dura; el grupo familiar que intenta hacer de la playa una réplica del patio de su casa, como si tomarse vacaciones fuera tan sólo un cambio de escenario y no mereciera la ruptura de las bobas y narcotizantes rutinas cotidianas; el anciano robusto y curtido que se delata lugareño, por la actitud con que encara a ese "gentío" mezclando impecable cortesía con condescendiente desdén.

En eso estoy cuando veo a un pibe de unos tres años y sin premeditarlo me detengo. Él está sentado ahí, algo alejado del resto aunque probablemente bajo la atenta supervisión de sus padres; con su zurda abraza a un desproporcionado perro inflable y con la mano derecha juguetea con la fina arena de la playa: es un juego meramente táctil porque su conciencia vagabundea por otros lados. Aunque la luz del sol sobre sus ojos fuerce un gesto que podría confundirse con enojo, una mirada más detallista revela que no es así. Es evidente que el pibe no está contento, pero tampoco está triste; podría decirse que su expresión denota un equilibrio entre ambos extremos, como si a tan tierna edad ya supiera que esta vida no será un valle de lágrimas pero, tampoco y sin duda, pura joda. ¿Se puede decir acaso, siendo un niño tan pequeño, que su actitud prefigura la de una futura persona seria?

Esa visión dura apenas un instante, hasta que noto la presencia de un fotógrafo ambulante y hasta sospecho que el feo muñeco es propiedad del buscavidas y todo se resume en una puesta en escena, en la cual la expresión del chico muy bien podría representar un "a qué carajo viene todo esto y qué mierda se supone que esperan de mí". Continúo mi camino mientras pienso que no estuve tan errado en mis apreciaciones porque, después de todo, esa misma pregunta es la que yo me hago todo el tiempo y, además, la que demarca la frontera entre tomarse la vida con estúpida ligereza o encararla con seriedad. Unos pasos más allá se arma en mi mente una frase sintética y rotunda, como si todos los pensamientos anteriores los hubiera garabateado en la arena húmeda con un palito y una ola potente y oportuna los borrara dejando sólo lo esencial: "Ese pibe me cae bien" escucho decir dentro de mi cabeza y, por algún motivo que no me interesa explicar, esa afirmación me hace sentir mucho mejor conmigo mismo.

San Clemente del Tuyú, enero de 1969

jueves, junio 12, 2008

Yo voy a Salita Celeste

"I've got a blue motel room with a blue bedspread,
I've got the blues inside and outside my head"
Joni Mitchell

El sábado, por fin, me mudo a un monoambiente. Antes hubo que hacer algún pequeño arreglo de albañilería y darle una mano de pintura. Con los contratistas hay que andar detrás de ellos si uno quiere que hagan lo que se les pidió y no lo que les parece –como, por ejemplo, también con los peluqueros- y yo, un poco por ocupaciones varias y otro poco por pereza, no lo hice. Le dejé el balde de pintura y un entonador azul, con la indicación de que usara apenas lo necesario para cortar el blanco; claro que "poco", "mucho", "apenas" o "demasiado" son conceptos totalmente subjetivos.

Cortar el blanco según 1+
Cortar el blanco según el pintor

La segunda opción está muy bien para un frente sobre Caminito pero no parece tan adecuada para el interior de una unidad de 25 m2; además, como el techo y las aberturas son blancas, más que un departamento semeja un homenaje a la bandera. En la primera impresión el color me resultó familiar, pero me costó todo un día darme cuenta de dónde lo conocía: ese es exactamente el tono con que se pinta el interior de las piletas de natación. Estoy pensando en hacer una fiesta inaugural y, en lugar de guirnaldas, colgar del techo esas sogas con flotadores que demarcan los carriles.

Me consuela pensar que la cosa podría haber sido peor si le hubiera dejado un entonador naranja o rojo... o marrón (prefiero vivir en el fondo de una piscina y no en el de un pozo ciego). No importa, el hombre –al menos este hombre- se acostumbra a todo: si pude compartir durante más de un año la misma casa con quien ya era mi ex pareja, imaginen que no me va a amilanar una estupidez como el color de esas paredes; así que el próximo post seguramente lo escriba con snorkel y patas de rana.

viernes, mayo 23, 2008

Que parezca un accidente

En la última campaña electoral, durante septiembre y octubre (aunque creo que esa tortura empezó en agosto o aún antes), sufrí la propaganda de un candidato municipal que, sin renegar de avances tecnológicos como los bots telefónicos, se centró en un spam mucho más tradicional: una avioneta que surcaba el cielo y repetía a través de un altoparlante a fuerte volumen "Se viene/ el cambio: / Víctor/ Pirillo". Tanto me taladró el cerebro ese slogan que lo escuchaba hasta en sueños: yo estaba por besar a Angelina Jolie y justo aparecía un pájaro enorme que con expresión macabra y un ojo estrábico nos graznaba "Frente/ para la Victoria:/ Víctor/ Pirillo".

Obviamente, aprovecharon la coincidencia cronológica y el día de la madre el maldito avioncito no paró de ir y venir saludando a todas ellas, haciéndome recordar, no muy gratamente, a la madre del remitente. Me lo tomé con filosofía, pensando que después de las elecciones ya estaría libre de ese flagelo, pero me equivoqué: durante un par de semanas más siguió pasando el infernal aparato agradeciendo los votos recibidos... Yo no te voté, Pirillo, así que dejá de invadir mi intimidad y cerrá el toor.

Todo eso ya pasó, y todo lo que pasa se convierte en recuerdo, o al menos eso creía hasta hoy. Estaba en el patio fumando un cigarrillo y disfrutando de la apacible tarde de otoño cuando tuve un deja vu. Allá a lo lejos, en los límites de mi capacidad auditiva, empezó a crecer una cantinela cuya entonación yo conocía muy bien. A ver: ya tenés el cargo público, ya estás afanando a cuatro manos, y ahora, como diría la Coca, ¿qué pretende usted de mí? "Muchas/ felicidades/ a Colegiales/ campeón/ le desea/ Víctor/ Pirillo".

Mirá, Pirillín, yo me alegro por los hinchas de Cole porque es el club del barrio donde me crié y por ahora sigo viviendo, pero debo confesarte que cada vez que tu avioncito pasó hoy sobre mi cabeza (y fueron muchísimas) tenía ganas de bajarlo de un misilazo. ¡Basta, Víctor Pirillo, porque estás despertando mis más profundos instintos asesinos!

martes, mayo 06, 2008

Billetes

Así como alguna vez me puse a leer los Clasificados sin tener nada que ofertar ni demandar, alguna otra vez me puse a revisar mi billetera sin que me importase el valor monetario de su contenido –estado intelectual bastante peligroso, porque en él podría cambiar $100 por $2 por una simple cuestión estética-. Los antiguos lectores del blog conocen mi interés por la Historia, así que no es extraño que me haya detenido en las figuras que ilustran nuestro papel moneda; la elección de esos personajes no puede ser azarosa toda vez que coincide, con una única excepción (un estanciero bonaerense por un estanciero entrerriano), con la denominación de las seis líneas ferroviarias. En un momento en el que discurso proselitista oficial apunta a elegir "un modelo de país" la permanencia de esos íconos en nuestra vida cotidiana nos recuerda que dicho modelo ya fue impuesto hace un par de siglos y llevaría al menos otro tanto modificarlo.


Manuel Belgrano. De lo mejorcito del sexteto, sin duda. Un intelectual de su época con una bastante responsable actividad política y pionero del periodismo por estos lares (que dado el abrumador nivel de analfabetismo sólo servía para una pequeña élite, pero siempre es mejor poco que nada). Durante la guerra de independencia y contra su vocación, aceptó ponerse al frente de los ejércitos provocando el desprecio y la mofa de los hombres de armas, a los que les costaba tolerar recibir órdenes de un señorito de letras. De lo más representativo del pensamiento revolucionario detrás de Moreno y Castelli, que de tan jacobinos fueron prácticamente excluidos de los libros de texto; Belgrano permaneció en ellos, pero en su faceta tal vez más estúpida: la de diseñador textil.


José de San Martín. Más allá del debate sobre sus intenciones políticas y a qué intereses respondía, es indudable que el tipo se ganó un lugar en la lista a través de su descollante actuación castrense. Alguna vez leí (ya no recuerdo dónde) que el ascenso de su figura a la del gran prócer nacional, eclipsando a todas las demás, se dio durante las dictaduras militares del siglo XX. De hecho, en versiones anteriores del papel moneda, su efigie ilustraba los billetes de todos los valores. Algo de cierto debe haber en eso, porque resulta inquietante que el mayor escalón del podio esté ocupado por alguien cuya principal característica, según los textos básicos (los mismos en los que toda la obra de Belgrano queda tapada por la bandera), fue ser un soldado eficiente sin ambiciones de poder en el terreno civil... Da qué pensar.


Juan Manuel de Rosas. En la época en que yo cursaba la escuela primaria (que no era la de Rosas pero igual fue hace mucho, en los 70) en los libros, después de la "anarquía", había un párrafo que decía algo así como "luego hubo un par de décadas de tiranía" para saltar directamente a la batalla de Caseros. El gobierno de Rosas tiene muchos detractores pero nadie puede negar algo: su brillantez como político; sólo así se entiende que haya sido capaz de mantener durante tanto tiempo un statu quo entre provincias semiautónomas basado en acuerdos bilaterales, presiones y juegos de poder. Un rasgo distintivo de su tiranía fue la Mazorca, fuerza de choque paramilitar, gran patota oficialista (¿les suena?) o guardia al estilo de las SA (no, sociedad anónima no... che, ¿hay que explicar todo?); fue distintivo por contraste porque los gobiernos posteriores, tal vez más interesados en la buena prensa, optaron por utilizar a las fuerzas de seguridad regulares para ejercer el terrorismo de estado y asesinar opositores, que eran presentados jurídicamente como delincuentes comunes que se oponían a la autoridad. Voy a aventurar una comparación entre estilos (no sé si es válida, pero el blog es mío): en su defensa de los mismos intereses, si Rosas fuera los K los unitarios serían menemistas.


Bartolomé Mitre. Acá empezamos con un trío fatídico. La personalidad de Mitre suele ser presentada en tres facetas. Como estadista, llegó al poder a través de una de las mayores farsas de nuestra historia: Pavón [*]; entregó la economía nacional irrestrictamente al manejo de los intereses del capital extranjero, principalmente inglés, y en beneficio de esos mismos intereses declaró una guerra injusta y vergonzosamente desigual, que masacró literalmente al pueblo paraguayo. No sólo la declaró, sino que delegó el poder ejecutivo para ponerse al frente de las tropas tripartitas como comandante en jefe, y esto lleva a la segunda faceta. Como militar, todos los autores que he leído coinciden, algunos con saña y otros con pena, en apuntar su desastrosa calidad de estratega; como en Curupaytí donde, a pesar de las advertencias de sus oficiales, ordenó un ataque masivo de infantería (soldados que eran llevados hasta el frente con grilletes, porque la leva era a la fuerza y la opinión popular estaba con "el enemigo") a través de un campo embarrado bajo el fuego franco de los defensores, que los fueron volteando uno a uno como a patitos de lata. Finalmente, como literato, mejor no hablar de ciertas cosas; difícil encontrar prosa más pomposa, pretenciosa y rebuscadisimosa. Ah, y también fundó el diario que todavía hoy es la tribuna del derechismo vernáculo.
[*] Un dato que quizás eche un poco de luz sobre por qué Urquiza ordenó la retirada en Pavón teniendo la batalla ganada: unos años después, el principal proveedor alimentario de las tropas en la guerra del Paraguay fueron sus fincas entrerrianas, lo que representó una mina de oro.


Domingo F. Sarmiento. Continuó con las políticas de Mitre en todos los frentes; tal vez la principal diferencia con aquel haya sido su total falta de diplomacia. Si el programa de TV "El gen argentino" buscaba realmente qué personaje representaba mejor nuestra idiosincrasia, éste tendría que haber sido sin duda él: soberbio, prepotente y descaradamente racista. "Civilización o barbarie" no era, desde su perspectiva, otra cosa que "lo gringo versus lo criollo" o, en términos más actuales, "los blancos versus los negros- cabeza". Jamás perdió oportunidad de sostener esa teoría, como en la carta que, siendo presidente, le envió a un jefe militar donde le pedía que "no le falle el pulso a la hora de hacer derramar sangre de gaucho: para lo único que sirve esa sangre es para abonar la tierra" (sic). Fundó escuelas dicen, y eso está muy bien, pero en su proyecto eran escuelas para educar a los hijos de los futuros inmigrantes, porque los hijos del país -no los de su país proyectado sino los del país real de entonces, que nunca aceptó como viable por ese motivo- eran prácticamente irrecuperables porque el criollo era vago por naturaleza. Un pimpollo, nuestro padre del aula.


Julio A. Roca. Llegó al poder a través del prestigio que le acarreó, durante la presidencia de Avellaneda (el que falta en este cuarteto "fundacional" de 1862- 1886), haber dirigido nuestro primer genocidio sistemático como nación independiente. De hecho, el reverso del billete está dedicado a "la conquista del desierto" y cada vez que lo veo me avergüenzo. La misma denominación delata su hipocresía: un desierto no hace falta conquistarlo sino simplemente ocuparlo, si es necesario una "conquista" es porque no está desierto, y hace falta eliminar a su población para poder repoblarlo con gente propia o afín. Una vez llevado a cabo el genocidio, se desentendió de las promesas a la tropa de distribuir el terreno "conquistado" en pequeñas parcelas individuales, para entregarlo a unas poquísimas manos a manera de enormes latifundios, dando forma definitiva al patrón que aún persiste. Ese proceso fue realizado por intermedio de su hermano Ataliva Roca, y el verbo "atalivar" fue usado durante muchos años en el sentido con que hoy utilizamos la palabra, entonces inexistente, "coimear". El segundo nombre de Julio era "Argentino", y viendo sus negociados, truchadas y chanchullos, eso tiene una evidente segunda lectura.

En fin, digamos que es una bonita caterva de prohombres. Es posible que muchos lectores no estén de acuerdo con esta o aquella afirmación, pero resulta que hablar de Historia es básicamente hablar de figuras políticas, y la política, tanto ayer como hoy (y lamentablemente mañana también), es una cosa bastante sucia y asquerosa... Si en razón del cacareado y mentiroso "cambio de modelo" terminamos cambiando, como solemos hacer, aspectos muy superficiales, y decidimos por tanto modificar el diseño de nuestro papel moneda, tal vez deberíamos seguir el ejemplo de los europeos que -seguramente para evitar roces entre sus distintas nacionalidades- eligieron reproducir en el euro frías obras arquitectónicas; si en cambio seguimos la tradición dolaresca y es imprescindible poner "personajes", bueno, nosotros tenemos a Mafalda, Inodoro, Clemente... ¿Que sería poco serio? Mejor aún, a ver si nos sacudimos un poco esa imagen tan acartonada que tenemos de nosotros mismos.