miércoles, octubre 03, 2007

Muertes varias

¿Cuántas veces se muere en esta vida?
Primero murió el niño y luego el hombre:
muerto el niño ya no hay nada que me asombre,
muerto el hombre la pasión está perdida.

Sólo queda este fantasma que ahora soy
deambulando por el mundo de los vivos
sin nada que buscar, sin objetivos
y temiendo que mañana sea otro hoy.

Lo que me hace continuar como un espectro
es el tenue vestigio de esperanza
de encontrar otra vez algo de cariño

porque aunque esto no se lea en un electro
al corazón con tan poco ya le alcanza
para soñar que un nuevo amor revive al niño.

09/11/2004 (...y hoy me siento de manera similar)

jueves, septiembre 27, 2007

Agradecimiento público

Esta semana Alberto Fernández declaró que "en la Argentina no existe inflación", demostrando que todas las discusiones sobre si los guarismos que publica el Indec son acertados o falsos se limitan a una fachada montada para ocultar algo más importante ya que, lisa y llanamente, no es posible mensurar lo inexistente. Yo confío plenamente en las afirmaciones del Sr. Fernández porque él salvó mi vida: sin ir más lejos, en el marco de las mismas declaraciones dice que "descubren que la papa sube y entonces todos hablan de la papa" y lo dice con total conocimiento de causa ya que ese fue el flagelo del cual me liberó.

Resulta que cuando creí descubrir que la papa subía ya no pude dejar de hablar de eso. Primero fueron comentarios aislados, al verdulero o a algún otro cliente, pero en pocos días ese se había convertido en mi único tema de conversación. Esto arruinó completamente mi vida social: todos me rehuían y a nadie parecía importarle tanto como a mí el aumento de la papa. Mi pareja me tuvo paciencia, a pesar de que descolgué de la pared la foto de nuestra boda para hacerle lugar a mi cada vez más extensa colección de recortes de artículos sobre la papa que buscaba en los diarios. Creo que empeoré la situación porque, ante su gesto adusto, intentaba relajar el clima diciéndole "¡Qué cara está la papa!" Finalmente se fue a vivir con su mamá y, aunque ella empleó otras palabras, yo asumí que me abandonaba por papafrita.

La soledad agravó todo. Tomé la costumbre de ir a comprar un pelapapas todos los días, simplemente como excusa para entablar conversación con el dependiente del bazar sobre la problemática papera; eso también duró poco y acabaron por prohibirme la entrada. Obviamente me despidieron del trabajo ya que, inmerso en mi obsesión, cuando mi jefe me pedía que explicara por escrito algún procedimiento me despachaba con la puntillosa receta del puré a la francesa, y si me solicitaba una estadística de producción le hacía llegar el cronograma del monocultivo en Balcarce.

Así las cosas comencé a deambular por la ciudad como un linyera. Me encaramaba a los monumentos de las plazas e instaba a los transeúntes a admitir que, efectivamente, la papa estaba subiendo; eso me trajo no pocos problemas con los guardianes del orden. Solía amanecer, con la ropa hecha harapos, en sucios callejones donde me derrumbaba de madrugada completamente exhausto, después de mantener durante todo el día mis interminables monólogos sobre el vil tubérculo. En ese estado fui a parar a un hospital psiquiátrico.

Los médicos probaron conmigo todo tipo de terapia pero ninguna funcionaba; me aplicaban electroshocks pero eso sólo hacía que, en mi intento por decir lo que creía que ellos esperaban escuchar, cayera en lugares comunes como "más vale papa en mano que cien aumentando". En ese infierno me encontraba cuando visitó la clínica nuestro Jefe de Gabinete y con él llegaron la Luz y la Revelación: ahora, amigos míos, sé perfectamente que la papa no existe y jamás ha existido... ¡Gracias, Alberto, por desmitificar semejante delirio!

domingo, septiembre 23, 2007

Blogudeces

Es increíble que, en mi limitado coto de lectura en esto que da en llamarse blogosfera o algo así, encuentre cada vez que me acerco a sus límites motivos para el asombro y por lo tanto el análisis. He aquí algunas reflexiones sobre cosas que vi últimamente que supongo ofenderían a sus referentes si acaso pasaran por este sitio, pero estoy tan acostumbrado a que la gente se ofenda con mis opiniones sinceramente expresadas que me nefrega. ¿Que le "saco el cuero" a otros bloggers? Puede ser, tal vez sea uno de mis muchos defectos (¿vieron que también soy autocrítico?) pero piensen adónde estaríamos si Newton no le hubiera sacado el cuero a Aristóteles y Einstein no le hubiera sacado el cuero a Newton... Me estoy yendo al carajo, vamos al grano.

21st Century Schizoid Man: No dejo de leer cada tanto artículos en los medios masivos de comunicación (de algún modo hay que llamarlos) sobre lo mucho que crece el universo blog. La falta de datos más específicos hace que creamos que cada vez hay más gente (personas, individuos) que se suman a él, pero de ningún modo eso es imprescindible. Resulta que sé de bloggers que tienen más de un nick y, sin llegar a la esquizofrenia, uno podría sostener bastantes. También sé que con un mismo nick hay bloggers que participan en muchos blogs colectivos, máxime cuando esa participación no implique la responsabilidad de postear regularmente. Todo esto afectaría indudablemente cualquier estadística, pero el otro día me crucé con un caso que implica una desviación distinta: un blogger que con un mismo nick edita cuatro blogs distintos. Según cuenta en su perfil es porque tenemos muchas "fascetas" (sic). Es indudable que es así, por eso este blog es bastante ecléctico. Más allá de que para organizar nuestras diversas facetas tengamos la herramienta de las etiquetas, la idea de mantener blogs paralelos no sería reprochable en modo alguno, si pensáramos que es menester mantenerlas pulcramente separadas. Sin embargo lo que llamó mi atención y me llenó de asombro fue encontrar en uno de esos blogs una entrada de apenas dos palabras: "léanlo acá", con un enlace que remitía a la entrada de otro de sus blogs de autoría propia y exclusiva... ¿En qué quedamos? ¿Fasceteamo o no fasceteamo?

Lo que nos ocupa es la conciencia, esa abuela que regula el mundo: Hace tiempo que en estos mismos medios masivos de comunicación (de algún modo hay que llamarlos) encuentro comentarios sobre "la blogger más vieja del mundo". Se trata de una señora de 96 años, edad sin duda muy avanzada, pero... tratándose la blogosfera de un medio en el cual no es necesario aportar ningún dato personal para publicar, ¿con qué autoridad se podría afirmar algo así? ¿Quién puede asegurar que un tal "Cachito" no es un señor de 98 o que "La Porota" no tiene 101? Este es el tipo de información que nos imponen los [bueno, esos medios: no voy a repetir siempre lo mismo] como si fueran verdades absolutas. Visitando al fin la página de esa señora encuentro que en un principio fue una típica bitácora de anécdotas pero hace tiempo ya que se convirtió en otra cosa. Casi todas las entradas son copy and paste de noticias publicadas por los [sí, esos] sobre el propio blog; autorreferencias sin ningún sentido, algunas incluso en alfabeto cirílico o arábigo (en este último caso la señora pregunta si alguien sabe de qué idioma se trata y algunos comentaristas le responden que es farsi). Como la señora se presenta diciendo que su nieto "le regaló" el blog ¿? y es él quien tipea las entradas ya que su vista no es suficientemente buena como para leer la pantalla, supongo que esta incansable búsqueda y reproducción de artículos periodísticos corre en realidad por cuenta del susodicho nieto, quien es sin duda el auténtico editor del blog: su abuela, simplemente, pasa a ser sólo el personaje o motivo del mismo. Con esto presente me vuelvo a preguntar qué clase de afirmación es esa que los [ufa, otra vez] distribuyen incansablemente alrededor del mundo.

I Me Mine: En muchísimos blogs (ya es una plaga) encontré entradas sobre un "Premio al Blog Solidario". Se trata de un meme que habría que pasarle a otros siete bloggers y que se suma a la tendencia que, de Lech Walesa para acá, vacía de significado a la palabra solidaridad, ya que la mayoría, como no podría ser de otro modo, simplemente "premia" a blogs amigos o que son de su agrado. Lo interesante es el primer punto de la propuesta original, que como en el juego del teléfono descompuesto en muchos casos se ha ido perdiendo y no se ha cumplido. Cito:
1. Escribir un post mostrando el PREMIO y citar el nombre del blog que te lo regala y enlazarlo al post que te nombra. (De esta manera se podrá seguir la cadena)
En primer lugar, esto no sería una cadena sino una red con siete bifurcaciones en cada nodo; en segundo lugar, no haría falta ningún enlace para seguir la red sino en todo caso para remontarla. Entonces, ¿para qué carajo querría alguien hacer semejante remontada? Como fuera, es evidente que el efecto de remontar cualquiera de las innumerables cadenas que componen la red sería llegar al blog de la autora de esta "cadena" (blog que, debo declarar, tiene el diseño más cursi que he visto en todas en mis deambulaciones por estos pagos). Digamos que es una técnica no tan intrusiva como el spam de Té la mà Maria y mucho más ingeniosa, pero no deja de ser una táctica publicitaria.

Atento a todo esto, decidí lanzar una campaña y postularme como el Blog más Odioso, Simplón, Tarado y Antipático (Premio B.O.S.T.A.). Las reglas para participar de esta iniciativa son muy simples: deben escribir un post denostándome y enlazar a El guinõ (se aceptan insultos en búlgaro y farsi); pensándolo bien no hace falta que escriban el post, pueden poner "lean esto" y enlazar a El guinõ. Lo único importante es que enlacen a El guinõ, acreedor del premio BOSTA que yo mismo me adjudiqué (o me "regalé", verbo que tantos usan con tan distintos sentidos que ya no sé qué significa) en un blog de mi propia y exclusiva autoría que ya no recuerdo cuál es.

lunes, septiembre 10, 2007

In God we trust

Cayó en mis manos un periódico de la llamada Iglesia Universal. Me pregunto cómo puede una organización, confesional o no, editar un boletín semanal de veinte páginas impresas a todo color en papel de buen gramaje, con una importantísima tirada, y distribuirlo gratuitamente... ¿Sólo con las colaboraciones económicas de sus fieles? Debería hacer algunas cuentas antes de aceptarlo a la ligera.

No suelo ni hojear ese tipo de publicación pero esta vez me llamó la atención su portada: una foto de tres sonrientes y desdentados pibes apuntándole a la cámara con armas de fuego, aparentemente, según el paisaje, en una favela brasileña (cosa probable porque el editor es un tal obispo Marcus Vinicius) y la leyenda "Los valores cambiaron completamente, los modelos que propone la sociedad de mercado conducen a una destrucción feroz. ¿Se puede volver atrás?" Más allá de que "volver atrás" sea el leitmotiv de la tradición reaccionaria, y nadie con algo de sentido común puede pretender que el remedio a una compleja evolución histórica que le desagrade sea un simple e imposible retorno, quise saber cuán atrás proponía volver esta gente. ¿A un tiempo en el que no existiera dicha sociedad de mercado? ¿A aquel gratuito autoservicio del que gozaban Adán y Eva?

Con esto en mente abrí el ejemplar en una página al azar esperando encontrar, por lo tanto, llamamientos a renunciar a los valores del sistema y de ese modo poder concentrarse en logros más espirituales, lejos ya de "los modelos de la sociedad de mercado" que "conducen a una destrucción feroz". Me asombré mucho al ver la foto de un viejo con cara de político trucho posando junto a un flamante auto importado y el epígrafe "Eduardo y uno de los frutos de su fe: el 0 km". En el artículo el quía nos cuenta la clase de logros que alcanzó debido a su fe en este determinado dios. "Recuperé mi casa y la refaccioné por completo, pagué todas mis deudas y Dios me bendijo con un 0 km". Quedé bastante azorado: con respecto a la sociedad de mercado, ¿tenemos que volver atrás o darle para adelante? A ver, a ver, no quiero ser obtuso así que voy a forzar un poco mi imaginación: Los villeros tendrían que volver atrás, bien atrás, lo más atrás y lejos posible de nuestros Hondas y jacuzzis que nos merecemos como buenos cristianos.

¿Será así el mensaje? Estoy confundido, don Vinicius. ¡Ilumíneme!

miércoles, agosto 29, 2007

Bocetos

Desde hace algún tiempo me resulta imposible escribir; es un fenómeno extraño que me mantiene de muy mal humor. No pasa por la falta de ideas, de ningún modo. De hecho durante los últimos veinte días he creado mentalmente, modificado, pulido y hasta rematado varios textos, pero cuando me siento delante de la computadora no encuentro la serenidad ni la paciencia ni la concentración necesaria para transcribirlos. Así veo cómo mi PC se va llenando de archivos que tienen un título provisorio pero están práctica o totalmente vacíos; y tampoco tiene que ver con la herramienta en sí, ya que con papel y birome ocurre lo mismo. A modo de exorcismo decidí listarlos, aun a sabiendas de que quizá esto signifique un prematuro certificado de defunción para ellos: una vez enumerados aquí es posible que nunca lleguen a existir.

Un día cualquiera: Relato de ficción que narra una solitaria jornada completa de su único protagonista, en una ciudad que es Buenos Aires pero tal vez podría ser otra. Culmina con una cita a Luigi Pirandello que refiere a la amargura de la vida y plantea cuál es, en su caso, el motivo.

Refugiados VIP: Artículo de opinión sobre el programa que hace años mantiene en TV Osvaldo Quiroga, personaje que jamás me cayó simpático. Se centra en el análisis de su nombre (el del programa, no el de Quiroga) y el concepto de "cultura", y por tanto se pregunta de qué o de quién debería esta "refugiarse".

Libros: Brief Account Of Destruction: Reseña de la novela fantástica de un tal Bart Kassas, que describe qué podría haber pasado si los eruditos del siglo XV hubieran estado equivocados y el mundo hubiera sido más grande, con una especie de Atlántida (con civilizaciones e imperios incluidos) en medio del Mar Océano.

Sobre plagio y boludez: Reflexión sobre un tema que ya traté aquí y que me interesa mucho. Comienza planteando, a través de un caso particular, lo lábil del criterio para establecer (más allá de evidentes copias formales) si se ha robado una idea; continúa denunciando, mediante otro caso particular, la paranoia de algunos que dicen ver plagios hasta en la sopa de letras; finaliza con una broma.

Bocetos (o Cómo matar a cuatro para lograr parir uno): Un típico manotazo de ahogado. Se incluye en la lista porque el primer día corrió la misma suerte de los demás... pero hoy parece que no. ¡Ufff!

miércoles, agosto 08, 2007

Vade retro Galileo

En asociación con el post anterior, porque está en el mismo ámbito y también es un cartel, recordé un enorme almanaque que adorna una de las paredes de mi oficina. Me fue provisto por una agencia de cargas aéreas y resulta muy práctico, con esos números de varios centímetros de alto, para ubicar una fecha de una rápida y poco atenta mirada; pero lo singular es que es el único calendario que conozco en el que las fases de la luna se suceden a la inversa, creciendo de derecha a izquierda.

Cuando noté ese detalle, allá por enero, se lo comenté en tono jocoso a varios compañeros y ninguno me entendió completamente, obligándome a exponer básicas nociones de astronomía que no venían al caso. Incluso una chica me preguntó, sinceramente azorada: "¿Qué es luna nueva?"; estuve tentado de responderle que era un grupo de cumbia (hay uno con un nombre similar) pero temí que se lo tomara en serio y aumentara aún más la confusión.

Parece que aquel viejo romanticismo que apelaba al lugar común de la luz de luna y el cielo estrellado ha pasado de moda y ya nadie presta atención a lo que pasa allá arriba. Tal vez yo debería dejar de contemplar el cielo nocturno, encender la tele y mirar GH, al menos si quisiera tener algún tema de conversación.

domingo, agosto 05, 2007

Carteles

Ya me he referido en otras oportunidades y en este mismo sitio al jefe de Seguridad e Higiene del lugar donde trabajo. El puesto fue creado cuando ingresó esta persona y en una organización en crecimiento que ya ha alcanzado importantes proporciones es necesario; siempre y cuando sea para ocuparse de la seguridad y de la higiene y no para dedicarse a boludeces y romper reverendamente las pelotas, únicas funciones que aparentemente cumple. Tal vez el hecho de que sea un "jefe" sin personal a cargo haga que sus neurosis tengamos que sufrirlas en todos los sectores. Entre otras, el tipo parece tener una maniática obsesión por los carteles: carteles de todo tipo y para todos los gustos, enormísima cantidad de carteles que van cubriendo toda superficie disponible y logrando, paradójicamente, que debido a su abundancia nadie les preste atención. Eso sí, son carteles "profesionales", nada de esas improvisaciones que solíamos hacer antes de su llegada, cuando imprimíamos con el word "Si se sirve el último café prepare otra jarra" y lo pegábamos en la pared con cinta scotch. Éstos son de grueso acrílico con material autoadhesivo en el dorso, resistentes y carísimos (yo veo las facturas). Es cierto que a mí no me incumbe la manera en que la empresa decida gastar su dinero, pero preferiría un modesto aumento de sueldo a la compra de cartelitos total y absolutamente innecesarios.

Acá presento una muestra del tipo de cartel que más abunda. No creo que ni yo ni mis compañeros (toda gente grande) pudiéramos confundir nunca a un matafuego con un buzón, a pesar de ser ambos cilindros pintados de rojo, máxime cuando detrás del objeto se ve la llamativa y reglamentaria chapa- baliza con las instrucciones para su uso. Así y todo un letrero con la palabra "matafuego" llegaría a justificarse si, en un caso de emergencia, alguien olvidara cómo se llama la cosa, como en Macondo durante la enfermedad del insomnio; pero la representación gráfica me supera ampliamente. Ya en la primera infancia aprendí a encastrar el cuadrado en el cuadrado y el círculo en el círculo, ¿a qué viene ahora este nuevo test de asociación? @ = @ y # = #.

Sin embargo mi cartel (o par de carteles) favorito se encuentra en la puerta de un baño de reciente habilitación. Las tradicionales y esquemáticas figuras del hombre y de la mujer se idearon para baños de uso exclusivo para unos u otras, pero ¿si este es de uso indistinto qué sentido tiene colocar ambas juntas? ¿Será acaso una advertencia dirigida a perros y a gatos en el sentido de que sólo se permite el acceso a seres humanos? ¿Debo conjeturar, tal vez, que se pretende que el baño sea utilizado en pareja y que no estaría bien visto su uso en solitario?


Me surgen estas y muchas otras preguntas, pero no las elevo a la instancia correspondiente porque temo que me contesten con un tercer cartel explicativo y, sobre este, un cuarto que indique, flecha mediante: CARTEL EXPLICATIVO.

miércoles, julio 25, 2007

aluminio+1

Alguna vez, hace tiempo, leí una guía o decálogo sobre cómo tener un blog exitoso. El concepto de éxito que manejaba su redactor apuntaba al simple dato estadístico acerca de la cantidad de visitas (evidentemente los shoppings son más "exitosos" que los museos, espero que el PRO no convierta por eso todos los museos de la ciudad en shoppings) como también a un calculado posicionamiento en los resultados de los buscadores. Así hablaba de elegir títulos llamativos, sin importar demasiado que describieran al post; de incluir links, muchos links, aunque no vinieran el caso (a propósito: qué bonita es Halle Berry); de no extenderse demasiado en los artículos, aunque yo creo que eso podría afectar la profundidad de ciertos análisis; y sobre todo de postear al menos tres o cuatro veces por semana. Quizá, entonces, si uno tiene un artículo largo convenga dividirlo en párrafos y postearlos por separado... Eso dificultaría su lectura pero ¿a quién le importa la lectura? Lo importante es aparecer en las búsquedas: esta página, ahora, aparecerá cada vez que alguien busque a Halle o incluso a Chuck Berry... ¿Y qué hay con eso?

Recordé aquello a raíz de la lectura de los comentarios a un breve artículo publicado en uno de los blogs "profesionales" del diario Clarín (no me da la gana enlazarlo, me gusta más la morocha) llamado "Exploración periodística del universo blog" que dice muy poco y no aporta nada relevante. Estos hicieron que me plantee nuevamente la pregunta ¿qué es exactamente un blog? Yo tengo una idea bastante formada sobre la respuesta pero parece que no sólo no es universal sino que es minoritaria. Un comentarista dice: "No nos engañemos, el blog es apenas una modificación de un formato preexistente. La dinámica del blog deviene del foro. También separados por temas [¿...? ¿de qué tema trata este blog?], los foros plantean una comunicación horizontal, lo único que se ha cambiado es el entorno gráfico. El foro es un tanto menos atractivo y posee menos recursos que 'algunos' blogs. Sin embargo, todo lo demás es igual." Yo creo que entre un blog y un foro hay al menos tanta diferencia como entre una conferencia y un debate, me temo que éste sea uno de esos a los que les gusta interrumpir constantemente al orador. Luego otro comenta: "Así como en la primera ola de Internet [mantengo su mayúscula porque no es accidental] sólo sobrevivieron las grandes empresas que supieron incorporar la web como un canal alternativo de ventas, sólo los blogs que tengan una entrada regular de lectores seguirán en pie. Es decir, bloggers más populares. 'Comentarios 0' dudo que siga leyéndose de aquí a unos años." Esta analogía me parece aún menos pertinente que la anterior, sería como decir que el éxito comercial de un determinado charanguista supondría la extinción de tantos lúmpenes que rascan y rascan en los trenes. A éste una comentarista, que obviamente firma con su nombre y apellido, le responde: "Algunos bloggers, me consta, inventan entradas que ellos mismos redactan con el fin de 'aparentar' que tienen varios lectores [yo creo que eso se llama esquizofrenia]. En mi caso, prefiero el 'comentario 0' a los 33 que publican algunos blogs que son imposibles de leer y parecen mamarrachos escritos por chicos que están experimentando con la computadora. Me refiero, puntualmente, a los blogs anónimos. No los leo. Hay pocas excepciones que lo merecen." No entiendo la relación entre un juicio de valor sobre el contenido y el nombre bajo el cual decide presentarse el autor. Seguramente en la biblioteca de esta mujer no tienen lugar Fray Mocho ni Almafuerte.

Este último comentario combinado con el criterio de aquel decálogo supondría que los blogs de Aristóbulo Spiciafuoco o de Hermegilda Schwarzenberger tendrían mayor éxito que los de los pobres Juan Pérez y María García, y como mi apellido coincide con un nombre de pila muy usual yo estaría en el mismísimo horno (donde todos nos vamo' a encontrar, Discepolín dixit), pero como pertenezco al grupo de los mamarracheros realicé un experimento en Google: ocurre que si uno busca, por ejemplo, Cinzcéu, todas las entradas que devuelve se refieren a comentarios de ese autor en diferentes blogs. Menos específica resulta la búsqueda con nicks que son a la vez palabras incluidas en el diccionario con uno u otro sentido, sin embargo ningún otro nombre de usuario es tan poco práctico a esos efectos como el mío. Sucede que para los buscadores el símbolo +, incluso entre comillas, no es un caracter sino un operador, por lo cual si escribimos "1+" Google nos devuelve todas las páginas que contengan el dígito 1 (nada menos que 14.370 millones, contra las escasas 1.040 –unidades- del ejemplo que elegí). Imaginen, además, cuántos idiomas distintos utilizan los números arábigos... Algo no tan extremo pasa con el título de mi blog: si escribimos "elguinio" como en la dirección URL, cosa que difícilmente alguien haga, aparece esta página en primer término pero con una advertencia previa que nos pregunta si no quisimos tipear "aluminio"; si en cambio probamos con su verdadero título, "El guinõ", Google nos presume estúpidos y sin preguntar nada nos propone todas las páginas que incluyen la palabra guiño, con ñ y o (yo no puse guiño, señores, me tomé el trabajo, mapa de caracteres mediante, de escribir guinõ).

En fin, todo esto me demuestra que, a todos los efectos, este no va a ser nunca un blog exitoso según los parámetros de los gurúes de la blogosfera; cosa que, cabe aclarar, no me quita ni me quitará jamás el sueño. Ni tampoco el suenõ.

jueves, julio 05, 2007

Otro post anodino

Dicen que el que persevera triunfa, una completa patraña. De modo bastante fortuito (de pedo, también dicen) descubrí cómo incluir música en este sitio: eso sí, todavía no sé cómo subir archivos propios, así que la canción de la banda de mi amigo a la que me refería acá continuará sin ser compartida. Entretanto, quien quiera puede disfrutar mientras lee (probablemente más que de la misma lectura) "Serenata a un cucú" de Roland Kirk en aquella maravillosamente fresca versión de 1968 a cargo de Ian Anderson, Mick Abrahams, Glenn Cornick y Clive Bunker.