lunes, enero 23, 2006

Encuentro

Hoy paseaba cabizbajo y pensativo, sin saber adónde ir, cuando a la vuelta de una esquina me encontré con el Negro Tony. Al verme me llamó bien fuerte desde mitad de cuadra y apuró el paso para saludarme con su efusividad habitual. ¡Qué personaje el Negro! Yo tengo otras amistades pero la suya es algo especial después de aquellas veces en que me ayudó y me contuvo cuando lo necesité. Es celoso de sus afectos, eso sí, y siempre está dispuesto a pelearse con cualquiera que amenace a un amigo, por eso algunos vecinos lo tildan de vago y de pendenciero, pero que yo sepa jamás robó nada y siempre se ganó lo poco que tuvo y tampoco es de agredir gratuitamente. Tiene su carácter, claro, pero la calle es dura y él lo aprendió a fuerza de caminarla. Caminarla aquí y allá, solo o acompañado, quizás conmigo como tantas noches en que anduvimos sin rumbo hasta la madrugada.

Creo no equivocarme si digo que tiene la personalidad más sincera del barrio: uno puede confiar ciegamente en que sus broncas son serias y sus alegrías no son fingidas. Esas alegrías como la que demuestra cada vez que me encuentra... lamiéndome las manos y moviendo el rabo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pablo, ya lo había leído anoche, Enteendí el refresco de la idea jugando con Popea.
Guau?!

El Mono Sapiens dijo...

Excelente relato. Insisto: para mí no es tanto el contenido (que otros pueden llegar a copiar), sino la forma en que se oculta y desvía el remate final. Sin este "agregado", bien podría ser solo un buen chiste.